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VISEU – Visión

Autor del poema: Luis Cañizal de la Fuente
I 1
Tú fuiste el que encontraba a Dios en los aromas 16
(pero no al diablo en los hedores), hasta el día 15
en que un dios descendió con su divina coima 14
a la Sé de Viseu, al sol del claustro 11
y a los olfatos de humildes oledores 13
que andaban por allí a lo que cayese, 13
o pedían a las bóvedas maná que contemplar, 14
o zurcían exasperados la tarde 11
o fregaban sus suelos cada hora: 11
a todos vino a visitar la celestial pareja 16
y para todos tuvo palabras de consuelo en forma olfativa. 20
Honraron los cuadros de santos con su sacra atención, 16
y un componente del perfume en cada uno 14
quedó: 2
a cáscara de plátano en la Visitación, 14
a cuello considerado en San Jerónimo 14
más una asturia complementaria en San Cosme y San Damián. 18
Cuando los visitantes quisieron gratificarse con un refrigerio de ambrosía, 25
todo el museo se preguntaba por lo que había visto, 17
por lo que había olido, 8
y subió al cielo de Viseu, en la placidez de la tarde, 17
un campaneo de lección mal aprendida por devotos torpes: 18
«¿A qué olía? Olía a gloria: 9
a cuero cabelludo, 7
a coelho cabeludo, 7
a cabelo coelhudo, 7
a loiro cabeçudo», y fue muy poco edificante 16
el cisma de dos feligresas a la greña 13
mientras el santo se les iba al cielo 12
y la santa a la tierra. 7
II 1
La ciudad tiene caminos para la tierra 13
y paraderos para estar en alto, 11
abstraído por el kifi o el enigma. 12
Tú prefieres mirar desde intramuros 12
cómo desciende la divina, 9
cada vez más menuda en la distancia: 12
va a confraternizar con las mujeres de los molineros 18
y con las artesanas de ribera, 10
y hasta a beberse un vino 9
en las ventas que quedan a la orilla del río. 14
Entretanto, el sagrado 8
gravita junto a ti sentado en el mismo crucero, 17
ciegos los ojos, como las estatuas, 11
a todo lo que no sea su divina esencia, 14
y puedes disociar sus ingredientes, 10
tranquilo de que el dios no se dará por ofendido: 16
el primer componente 7
quiere decirte que está aquí el otoño 14
y no podrás parar el triste aroma 11
a saliva seca 6
que cobrarán las hojas de los árboles. 12
El segundo, que perderéis este olor a papel que ahora os anima 23
y seréis todo lo más un desfilar de naipes con su hedor 17
convincente 4
que golpea con los nudillos al pecho del olfato. 15
El tercero, que cantará en el puño 12
con voz de bajo toda mata de pelo 12
y habrá que conformarse si el pañuelo de seda 15
huele a casa de hidalgo abandonada. 14
III 1
Pero no te desconsueles: volverás a ver juntos 15
al hombre y la mujer divinaesencia, 11
juntos y sonrientes, gracejando 9
como fuente de vida que es el reír de los santos, 15
bravo de dentición, carente de márgenes, 13
embistiendo sin reservas el trapo del aire bueno: 16
te los encontrarás en los funiculares de Lisboa 16
(que bajan envueltos en celofán merced a sus ilusionados), 19
en los miracielos de Coimbra donde el río pasta tiempo, 17
en los disparos ocurrentes del paisaje alentejano, 18
y cada aparición querrá decir que dondequiera 15
que un olor y una luz amachambrados 12
den trapido al olfato, 8
contigo estarán ellos 8
haciéndote acertar 7
los hilos de la trenza de tu tiempo. 11

Análisis métrico

78 Versos
12.4 Media silábica
966 Sílabas totales