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SU MEMORIA A ROSA

Autor del poema: Antonio Plaza Llamas
Blanca Rosa inmaculada, 9
que con blanca luz bañó 7
inocente una alborada; 10
blanca Rosa perfumada 8
con el aliento de Dios: 7
tú, la tímida azucena, 9
tú, la del carmen encanto 8
que meció el aura serena, 9
y nunca empañó la pena 8
con una gota de llanto: 8
tú, el éter que en un momento 10
dejó el brillante cristal; 8
pluma que en alas del viento 9
subió al azul firmamento 9
para no volver jamás: 7
tú, que la tierra temida 8
apenas, Virgen, rozaste, 8
y por genios suspendida 7
de cándida luz vestida 8
a otra región te elevaste: 10
tú, que en vaporosas salas 9
gozas de un mundo mejor, 8
ángel de brillantes galas 8
cuyas blanquísimas alas 8
nunca este mundo enlodó; 9
tú, a quien del velo de esposa 10
formó la muerte el sudario 9
que cubre tu faz preciosa, 8
y del tálamo de rosa 7
un túmulo funerario: 8
tú, que volviste la espalda 9
a los placeres de aquí; 8
tú, que la nupcial guirnalda, 8
la dejaste por la gualda 8
del Edén, digno de ti: 7
tú, que en esfera infinita, 10
hija de la luz y el cielo, 8
tienes tu historia bendita 9
por mano de Dios escrita 8
sobre el estrellado velo: 9
tú, que sintiendo emociones, 9
que yo de pintar prescindo, 8
habitas altas regiones, 8
y entre nubes de crespones 8
eres el ángel más lindo: 8
tú, que en beatitud tranquila 9
a Dios contemplando estás, 8
y de Dios en la pupila, 7
como en mar de luz, vacila 9
dibujada, ángel, tu faz; 8
tu faz donde se atesora, 9
el brillo de las estrellas: 8
plega tus alas ahora 8
que mi razón se evapora 9
queriendo seguir tus huellas; 8
Y si puedes el acento 7
que parte del corazón 7
escuchar desde ese asiento 10
que tiene por pavimento 8
el rostro regio del sol; 7
deja la órbita estrellada, 10
baja, y verás de Gabriel 7
la faz de llanto surcada, 8
que si en la tumba eres nada, 10
eres todo para él. 7
Míralo aquí: sollozando 9
y transido de aflicción 7
está tu fosa mirando, 8
mientras tú estás admirando 9
la linda imagen de Dios. 8
Que tú eras, Rosa, su egida 10
su ilusión, su porvenir; 8
y hoy que te llora perdida, 8
porque dejaste la vida, 8
no quiere, Rosa, vivir. 7
Tú le eres indispensable 9
como a la ancha tierra el sol, 10
como el agua al mar variable, 10
como el llanto al miserable 10
y el latido al corazón. 8
Hoy que ve su Edén trocado 9
en túmulo funeral, 7
nada, Rosa, le ha quedado, 9
y sin fe, desconsolado, 7
en la tumba se hundirá. 8
. . . . . . . . . . . 0
¿Por qué si del paraíso 7
Dios te mandó, ángel-mujer, 8
te arrebató de improviso? 10
y si Dios tan linda te hizo, 8
¿por qué te llevó? 5
Porque 2
quien le da lumbre al sol, blancura al hielo, 13
por mostraros un ángel esplendente, 11
te hizo venir al infecundo suelo 12
coronada de luz indeficiente; 11
y al verte pura como azul de cielo, 12
y al ver el cielo en tu inspirada frente, 13
vuelve —te dijo, con amor profundo— 11
que no está bien un ángel en el mundo. 12

Análisis métrico

100 Versos
8.4 Media silábica
844 Sílabas totales