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SONETO XXXIII

Autor del poema: Mario Carvajal
Ya las aves del ángelus vuelan en mi comarca; 15
la bujía de Véspero se apaga en insondables 16
tinieblas, y en connubio de arrobos inefables 15
en torno mío el brazo de la muerte se enarca. 15
Ya a mis pies insinúa, sigilosa, la barca 14
de la noche sus mudos ébanos implacables, 14
y los luceros urden, premiosos, con sus cables 13
de luz, ante mis ojos, las redes de la Parca. 14
Al turbador influjo que la penumbra instila 15
fatígase el galope de la sangre en mis venas, 16
el fuego del arcano se enciende en mi pupila, 16
y el espíritu, aroma que mustia flor exhala, 15
libre por un instante de sus duras cadenas, 14
en misterioso impulso la eternidad escala. 16

Análisis métrico

14 Versos
14.9 Media silábica
208 Sílabas totales