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PEQUEÑA ELEGÍA A MANOLO RUEDA

Autor del poema: Gabino-Alejandro Carriedo
Por aquí dicen que apareció su cadáver 14
y olía mi corazón a cementerio. 11
Bajo las charcas húmedas en la distancia 13
se pusieron las ranas a llorar. 10
Apenas había amanecido y el aire tenía 15
una tristeza trágica, infinita, 12
una tristeza como de pozo, 10
como de mar que se retira, como de ruina que se hunde, 18
como de corazón que ya no crece. 11
Fue aquélla la última vez. Las rosas mojadas, 15
qué bien olían, Dios. La geografía se iba quemando 15
al tiempo que los muebles y las horas. 10
Y la sangre nos golpeaba las sienes, 10
y la vergüenza nos subía a las mejillas, 12
y la rabia a los puños, 7
pero todo era inútil. 9
Pero todo fue inútil, porque 10
debajo de la tumba que nadie sabe 12
hoy los huesos de muchos se juntan con los tuyos. 14
Parecía imposible, cosa de broma, pero ahí está 18
tu calavera que todavía se horroriza. 14
Ahí está tu podredumbre para testimoniarlo, 16
tu juventud tronchada preguntando razones, 14
tu vivo idioma permanente 10
pidiendo un puesto en las tribunas. 11
El agua rueda al mar, y los amigos 11
de la escuela te colocamos flores 12
sobre el jardín de nuestros juegos 10
que una mañana se bañó de pólvora. 13

Análisis métrico

29 Versos
12.3 Media silábica
357 Sílabas totales