ODA XIX – A TODOS LOS SANTOS
¿Qué santo o qué gloriosa
8
virtud, qué deidad que el cielo admira,
12
oh Musa poderosa
7
en la cristiana lira,
7
diremos entretanto que retira
11
el sol con presto vuelo
7
el rayo fugitivo en este día,
11
que hace alarde el cielo
9
de su caballería?
6
¿qué nombre entre estas breñas a porfía
12
repetirá sonando
7
la imagen de la voz, en la manera
12
el aire deleitando
7
que el Efrateo hiciera
8
del sacro y fresco Hermón por la ladera?;
12
a do, ceñido el oro
8
crespo con verde hiedra, la montaña
11
condujo con sonoro
7
laúd, con fuerza y maña
6
del oso y del león domó la saña.
10
Pues, ¿quién diré primero,
7
que el Alto y que el Humilde?, y que, la vida
13
por el manjar grosero
7
restituyó perdida,
7
que al cielo levantó nuestra caída,
11
igual al Padre Eterno,
8
igual al que en la tierra nace y mora,
12
de quien tiembla el infierno,
8
a quien el sol adora,
7
en quien todo el ser vive y se mejora.
12
Después el vientre entero,
8
la Madre desta Luz será cantada,
11
clarísimo Lucero
7
en esta mar turbada,
7
del linaje humanal fiel abogada.
12
Espíritu divino,
7
no callaré tu voz, tu pecho opuesto
12
contra el dragón malino;
8
ni tú en olvido puesto
8
que a defender mi vida estás dispuesto.
13
Osado en la promesa,
8
barquero de la barca no sumida,
11
y a ti que la lucida
7
noche te traspasó de muerte a vida.
12
¿Quién no dirá tu lloro,
7
tu bien trocado amor, oh Magdalena;
12
de tu nardo el tesoro,
8
de cuyo olor la ajena
9
casa, la redondez del mundo es llena?
12
Del Nilo moradora,
7
tierna flor del saber y de pureza,
10
de ti yo canto agora;
8
que en la desierta alteza,
9
muerta, luce tu vida y fortaleza.
11
¿Diré el rayo Africano?
9
¿diré el Stridonés sabio, elocuente?
12
¿o el panal Romano?
7
¿o del que justamente
7
nombraron Boca de oro entre la gente?
13
Columna ardiente en fuego,
9
el firme y gran Basilio al cielo toca,
12
mayor que el miedo y ruego;
8
y ante su rica boca
7
la lengua de Demóstenes se apoca.
12
Cual árbol con los años
7
la gloria de Francisco sube y crece;
11
y entre mil ermitaños
7
el claro Antón parece
8
luna que en las estrellas resplandece.
12
¡Ay, Padre! ¿y dó se ha ido
8
aquel raro valor? ¡Oh!, ¿qué malvado
11
el oro ha destruido
7
de tu templo sagrado?
7
¿quién cizañó tan mal tu buen sembrado?
11
Adonde la azucena
8
lucía, y el clavel, do el rojo trigo,
11
reina agora la avena,
9
la grama, el enemigo
8
cardo, la sinjusticia, el falso amigo.
13
Convierte piadoso
6
tus ojos y nos mira, y con tu mano
10
arranca poderoso
7
lo malo y lo tirano,
7
y planta aquello antiguo, humilde y llano.
13
Da paz a aqueste pecho,
8
que hierve con dolor en noche escura;
12
que fuera deste estrecho
8
diré con más dulzura
7
tu nombre, tu grandeza y hermosura.
11
No niego, dulce amparo
8
del alma, que mis males son mayores
11
que aqueste desamparo;
8
mas, cuanto son peores,
6
tanto resonarán más tus loores.
10
Análisis métrico
94
Versos
9.1
Media silábica
860
Sílabas totales