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OCAMPO

Autor del poema: Manuel Acuña
«¡Allá!» se dijo, y extendiendo al aire 12
Las gigantescas plumas, 7
Con la mirada fija en los fulgores 12
Que a través de las brumas 8
Conducen en su vuelo a los condores, 12
Subió asentando la atrevida garra 13
Sobre la cumbre inmensa, 8
Donde el mundo genésico concluye 12
Y se levanta el mundo del que piensa; 11
Sobre la blanca cima de esa roca 12
Cuyas piedras de mármol y granito 10
Se alzan, entre lo azul de lo infinito, 14
De pedestal sublime al que las toca; 12
Allí donde se encienden los tabores 12
Con su grandiosa y santa refulgencia 11
Al resonar del cántico que entona 12
Con un grito de alarma la conciencia. 12
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Subió, llegó, y al extender los ojos 11
Sobre la turba de hombres 8
Que germinaba de sus pies debajo, 11
Anhelando mirar lo que es un pueblo 12
Que marcha por la senda del trabajo, 11
En vez de la ilusión de su utopía, 12
Halló un pueblo de libres 8
Envuelto del incienso entre el aroma 13
Y enlazando a su cuello esa cadena 13
Cuyo eslabón primero empieza en Roma; 14
Halló la libertad aprisionada 11
Entre los negros muros del convento, 11
Y un más allá 4
de luto y de tinieblas 7
Marcando el hasta aquí 8
del pensamiento; 5
Al Dios-dulzura convertido en otro 12
De sangre y venganza, 6
Al Dios creador entrando en la pelea 11
Con el rojo puñal de la matanza; 11
Y gozando al murmullo de los salmos 11
Y gozando al gemir de la agonía, 11
Al Dios que sólo quiere en sus altares 12
Los himnos del amor y la poesía. 9
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Y «¡No!» dijo él, ardiendo 7
En esa inspiración sencilla y santa 12
Que hizo del vagabundo de Judea 11
El muerto más sublime de los muertos 11
En el martirologio de la idea; 11
«Ya es tiempo de volver a su santuario 12
El dulce amor de la familia humana, 13
Sustituir el hogar al relicario, 11
Sustituir la violeta al incensario, 12
Y el trino del turpial a la campaña; 11
Ya es tiempo de rasgar el negro abismo 13
Que oculta la verdad a la existencia, 13
Y cambiar por el Dios del fanatismo 10
El Dios de la razón y la conciencia». 10
Dijo, y abandonando las remotas 11
Cumbres de la esperanza y de la vida, 12
Bajó á la tierra entre las dulces notas 13
De esa cantiga tierna y bendecida 12
Cuya primera vibración se escucha 12
Brotando de las arpas del delirio, 11
Y la última en la lucha 8
Con el ¡ay! estertóreo del martirio. 11
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Bajó, y apóstol de la buena 9
nueva, 2
De la luz y el derecho, 7
Su palabra de paz sonó en los aires 12
Anunciando al Mesías 7
Que el porvenir en su ilusión espera, 13
Y de quien son augustas profecías 9
Las protestas del mártir en la hoguera. 12
Bajó, y envuelto entre el vapor espeso 13
De los blancos perfumes conventuales 11
El pueblo suyo, por el monje opreso. 12
Escuchó la palabra de progreso 11
Salida de sus labios inmortales; 11
Y al buscar al apóstol atrevido 11
Donde su airado grito resonara, 12
Oyó el nombre de Dios... luego un gemido, 13
El incienso quedó desvanecido... 11
Y allí estaba el cadáver junto al ara. 14
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La lucha fue un instante... 8
Un instante no más, y aquel vidente, 11
Misionero de luz entre los ciegos, 11
Se hundió en la sombra y ocultó la frente. 13
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Fue el cóndor que se lanza de las nubes 12
Sobre el tigre feroz que le arrebata 13
Los polluelos hermosos de su cría, 10
Y que baja, se mece, 6
Lucha, se aparta, vuelve, le provoca, 12
Y en el punto de herirle se estremece 13
Cayendo a agonizar sobre una roca. 14
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Murió... Su apostolado 8
Hizo temblar en su poder al fraile, 11
Y el fraile en nombre de ese dios maldito 13
Que vive entre la noche y lo encubierto, 13
Armó su mano entre la niebla impía, 12
Y después, al nacer del otro día, 9
Halló el mundo... un patíbulo y un muerto. 13
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Ese muerto allí está... dentro el sepulcro 14
Cavado para ahogar en su silencio 13
La gigante protesta de sus labios... 11
Esqueleto sublime y majestuoso, 11
Más grande y elocuente en el reposo 12
De su lecho eternal y soberano, 11
Que en medio de la grita atronadora 13
Que alzara en su redor el Vaticano. 13
Allí está... en ese túmulo sombrío 12
Regado con el llanto de los libres... 11
Santa reliquia que la edad presente 12
Guarda de su cariño 7
En el inmenso y dulce relicario, 11
Como un recuerdo de tristeza y gloria, 12
Que evoca del pasado en la memoria 13
Su camino de sangre y su calvario. 11
Allí está... murmurando una esperanza 14
De miel y libertad para el futuro 11
Precursor auroral de esa lumbrera 12
Tanto soñada y esperada tanto, 11
Y a cuya luz en hoy vienen tus hijos 11
A arrullar tu dormir con sus canciones, 12
A gemir en tu polvo, y a decirte 11
Sus nobles y sentidas bendiciones. 10
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¡Mártir, descansa ya de la tarea, 10
Y duérmete en el lecho de perfumes 11
Con que la gratitud cubre tu foso... 11
Duérmete ya... mientras la fe y el templo 11
Cuyo poder al cabo se derrumba, 11
Vienen a despertarte, en su caída, 11
De tu sueño inmortal bajo la tumba. 12

Análisis métrico

146 Versos
9.8 Media silábica
1427 Sílabas totales