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MEDIODÍA

Autor del poema: Octavio Paz
Un quieto resplandor me inunda y ciega, 12
un deslumbrado círculo vacío, 10
porque a la misma luz su luz la niega. 12
Cierro los ojos y a mi sombra fío 10
esta inasible gloria, este minuto, 13
y a su voraz eternidad me alío. 11
Dentro de mí palpita, flor y fruto, 10
la aprisionada luz, ruina quemante, 12
vivo carbón, pues lo encendido enluto. 13
Ya entraña temblorosa su diamante, 12
en mí se funde el día calcinado, 11
brasa interior, coral agonizante. 12
En mi párpado late, traspasado, 11
el resplandor del mundo y sus espinas 11
me ciegan, paraíso clausurado. 10
Sombras del mundo, cálidas rüinas, 10
sueñan bajo mi piel y su latido 10
anega, sordo, mis desiertas minas. 11
Lento y tenaz, el día sumergido 10
es una sombra trémula y caliente, 11
un negro mar que avanza sin sonido, 12
ojo que gira ciego y que presiente 11
formas que ya no ve y a las que llega 11
por mi tacto, disuelto en mi corriente. 12
Cuerpo adentro la sangre nos anega 12
y ya no hay cuerpo más, sino un deshielo, 12
una onda, vibración que se disgrega. 12
Medianoche del cuerpo, toda cielo, 11
bosque de pulsaciones y espesura, 11
nocturno mediodía del subsuelo, 10
¿este caer en una entraña obscura 12
es de la misma luz del mediodía 10
que erige lo que toca en escultura? 13
—El cuerpo es infinito y melodía. 11

Análisis métrico

34 Versos
11.2 Media silábica
382 Sílabas totales