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LIMBO

Autor del poema: Luis Cernuda
La plaza sola (gris el aire, 9
negros los árboles, la tierra 9
manchada por la nieve), 7
parecía, no realidad, mas copia 10
triste sin realidad. Entonces, 9
ante el umbral, dijiste: 8
viviendo aquí serías 7
fantasma de ti mismo. 7
Inhóspita en su adorno 9
parsimonioso, porcelanas, bronces, 11
muebles chinos, la casa 7
oscura toda era, 7
pálidas sus ventanas sobre el río, 11
y el color se escondía 7
en un retablo español, en un lienzo 12
francés, su brío amedrentado. 9
Entre aquellos despojos, 8
proyecto, el dueño estaba 9
sentado junto a su retrato 10
por artista a la moda en años idos, 13
imagen fatua y fácil 7
del dilettante, divertido entonces 12
comprando lo que una fe creara 10
en otro tiempo y otra tierra. 9
Allí con sus iguales, 7
damas imperativas bajo sus afeites, 13
caballeros seguros de sí mismos, 11
rito social cumplía, 6
y entre el diálogo moroso, 9
tú oyendo alguien me dijo: “Me ofrecieron 14
la primera edición de un poeta raro, 13
y la he comprado”, tu emoción callaste. 12
Así, pensabas, el poeta 8
vive para esto, para esto 10
noches y días amargos, sin ayuda 10
de nadie, en la contienda 8
adonde, como el fénix, muere y nace, 12
para que años después, siglos 9
después, obtenga al fin el displicente 12
favor de un grande en este mundo. 11
Su vida ya puede excusarse, 10
porque ha muerto del todo; 8
su trabajo ahora cuenta, 9
domesticado para el mundo de ellos, 13
como otro objeto vano, 9
otro ornamento inútil; 9
y tú cobarde, mudo 6
te despediste ahí, como el que asiente, 14
más allá de la muerte, a la injusticia. 13
Mejor la destrucción, el fuego. 9

Análisis métrico

50 Versos
9.6 Media silábica
482 Sílabas totales