LA PUERTA
Por esa puerta huyó, diciendo: «¡Nunca!»
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Por esa puerta ha de volver un día...
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Al cerrar esa puerta, dejó trunca
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la hebra de oro de la esperanza mía.
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Por esa puerta ha de volver un día.
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Cada vez que el impulso de la brisa,
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como una mano débil, indecisa,
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levemente sacude la vidriera
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palpita más aprisa, más aprisa
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mi corazón cobarde que la espera.
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Desde mi mesa de trabajo veo
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la puerta con que sueñan mis antojos,
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y acecha agazapado mi deseo
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en el trémulo fondo de sus ojos.
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¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo
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he de aguardar con la mirada incierta
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a que Dios me devuelva compasivo
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a la mujer que huyó por esa puerta?
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¿Cuándo habrán de temblar esos cristales
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empujados por sus manos ducales
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y, con su beso ha de llegarme ella,
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cual me llega en las noches invernales
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el ósculo piadoso de una estrella?
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¡Oh, Señor!, ya la pálida está alerta:
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¡oh, Señor, cae la tarde ya en mi vía
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y se congela mi esperanza yerta!
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¡Oh, Señor, haz que se abra al fin la puerta
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y entre por ella la adorada mía!
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...¡Por esa puerta ha de volver un día!
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Análisis métrico
29
Versos
11.6
Media silábica
336
Sílabas totales