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HORA IX EL ASILO

Autor del poema: Miguel Antonio Caro
¡A quién no sucedió, vagando acaso 12
Por las orillas de encantado río 11
Decoradas de rústico atavío, 11
Involuntario detener el paso 11
Si un sitio mira umbrío! 8
Y con tristeza plácida, hospedaje 11
A ese sitio, capricho de natura, 12
Pide; que allí la sombra es más oscura 13
Y oculta la avecilla entre el follaje 14
Canta con más ternura. 7
Tal me detengo en la modesta estancia, 13
De gracia y de bondad sacro retiro, 11
Donde lo bello realizado miro 11
Y del cielo la mística fragancia 10
Arrobado respiro. 7
Y en balde con ciudades populosas 11
Me cerca el mundo y de esplendor profano; 13
Natura su ancha escena me abre en vano, 15
Y en vano a ver sus ondas majestuosas 12
Me invita el Oceano. 8
Que la piedra preciosa recatada 11
Vale más que los montes de granito; 11
Un eco dice más que un alto grito: 12
Presta más un rincón de esta morada 12
Que el espacio infinito. 9
Mas aquí, a poco, sufre el alma y gime 13
De afectos tiernos e inquietud llevada; 13
El placer que respira la anonada, 12
Y al corazon desfallecido oprime 12
Enfermedad sagrada. 7
Tal, gozando región de luz más pura, 11
Ronda la mariposa inadvertida 12
La llama que con brillos la convida, 11
Y en el nítido umbral de su ventura 12
Deja en despojos la infelice vida. 13

Análisis métrico

35 Versos
11.2 Media silábica
392 Sílabas totales