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HORA I

Autor del poema: Miguel Antonio Caro
Yo, sacerdote de las artes bellas 11
Que, peregrinas en el mustio suelo, 11
Buscando inspiracion con vago anhelo 13
Puesta llevan la vista en las estrellas 12
Que ornamentan el cielo; 8
Yo, que ufano al abrigo 9
Del numen del misterio sacrosanto, 11
Sus dones gusto y sus preceptos sigo, 11
Almas amantes, vuestro amor bendigo; 12
Almas dichosas, vuestras glorias canto. 11
¡Qué blandamente en el sensible seno 12
Para la dicha y la virtud formado 11
Va extendiendo su imperio sosegado 13
Afecto puro, de esperanzas lleno 12
Y de inefable agrado! 8
Para el que así venciste, 9
Todo, Amor, tiene vida, todo ama; 12
Todo de nuevas formas se reviste 11
Que un colorido toman suave y triste, 12
Reflejo aéreo de tu dulce llama. 11
No mostrará el amante, de la infancia 13
La risa por sus labios indiscreta ; 11
Ama el sordo rumor del aura inquieta 13
Y de pálidas flores la fragancia 10
Y se siente poeta: 5
De nuevas armonías 6
Él lleva en sí los gérmenes fecundos; 12
Melancólicas son sus alegrías, 10
Y las diáfanas noches son sus días 9
Y otros aires respira de otros mundos. 12
Con paso lento y con incierto giro 11
Busca en las soledades hospedaje 12
Entre la majestad bronca y salvaje 11
Do junta la avecilla algún suspiro 13
Al rumor del follaje. 7
Tal vez a su mirada 7
Aparécese, brilla, se evapora 12
De su cielo la imagen adorada; 12
Caviloso visita la enramada 12
Y sin saber por qué, se para, y llora. 10
Pero no de tus Cándidos amores, 11
¡Oh noble corazon! por tipo escojas 12
La aura sutil que en trémulas congojas 13
Va robando a los árboles sus flores 12
Y a las flores sus hojas; 7
Ni el bullente arroyuelo 9
Que agradece con tímido murmullo 12
Tiernas primicias del fecundo suelo, 11
Ni las aves de Venus, que en su cielo 12
Gozosas giran con amante arrullo. 12
Mas al ímpetu ven de raudas alas, 11
Animado de excelsos pensamientos, 12
Al campo de los grandes elementos 11
Donde ostenta Natura augustas galas 13
Y solemnes acentos: 6
Tu vuelo el aire hienda, 8
Y viendo aquí morir onda tras onda 11
Cuando la noche sobre el mar descienda, 12
Ven un genio a esperar que te comprenda 13
Y una voz digna que a tu amor responda. 13
¡Oh! ve la inmensidad abrirse en calma, 13
Oye en su fondo de natura el grito, 13
Lee en los cielos tu destino escrito, 12
Que ese espacio es profundo como el alma 15
Y como ella infinito: 8
Mira cielos y mares 6
Extenderse magníficos, redondos, 11
Y mira entre sus pompas seculares 11
Rutilar los más altos luminares 11
En los líquidos ámbitos más hondos. 11
Cuando del opulento paraíso, 10
No bien salieran de sus propias manos, 11
Hizo Dios a los hombres soberanos, 11
Su imagen inmortal dejarles quiso 12
En cielos y oceanos. 6
«Buscad mis perfecciones», 7
—Dijo el Señor á la pareja amante—, 13
«En las etéreas últimas regiones»; 11
Y su dedo á inocentes corazones 12
Mostró la hermosa eternidad delante. 13
¡Dichosos ellos si al altar del goce 12
No a inmolar fuesen su dorado sueño! 13
¡Triste el que boga con vedado empeño 13
Y las cándidas nubes no conoce 10
Que en mi cantar le enseño! 9
¡Triste el que nunca vuela 8
A la bóveda espléndida celeste 12
Donde amor inmortal se nos revela! 12
Quien en mares de luz no dio la vela, 11
Éste no supo amar, profano es éste. 13
Almas, venid, y símbolos doquiera 10
Gozad de vuestra acorde simpatía 11
De la noche gentil y ardiente día, 10
Del mar profundo y la azulada esfera 13
En la eterna armonía. 8
Venid, venid conmigo 7
A hacer más puro vuestro afecto santo; 13
Que ufano aquí, de vuestro bien testigo, 13
Almas amantes, vuestro amor bendigo; 12
Almas dichosas, vuestras glorias canto. 11

Análisis métrico

100 Versos
10.9 Media silábica
1087 Sílabas totales