HOMENAJE
Ha muerto Rubén Darío,
7
¡el de las piedras preciosas!
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Hermano, ¡cuántas noches tu espíritu y el mío,
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unidos para el vuelo, cual dos alas ansiosas,
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sondar quisieron ávidas el Enigma sombrío,
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más allá de los astros y de las nebulosas!
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Ha muerto Rubén Darío,
7
¡el de las piedras preciosas!
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¡Cuántos años intensos junto al Sena vivimos,
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engarzando en el oro de un común ideal
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los versos juveniles que, a veces, brotar vimos
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como brotan dos rosas a un tiempo de un rosal!
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Hoy tu vida, inquieta cual torrente bravío,
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en el Mar de las Causas desembocó; ya posas
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las plantas errabundas en el islote frío
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que pintó Böckin... ¡ya sabes todas las cosas!
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Ha muerto Rubén Darío,
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¡el de las piedras preciosas!
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Mis ondas rezagadas van de las tuyas; pero
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pronto en el insondable y eterno mar del todo
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se saciara mi espíritu de lo que saber quiero:
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del Cómo y del Porqué, de la Esencia y del Modo.
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Y tú, como en Lutecia las tardes misteriosas
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en que pensamos juntos a la orilla del Río
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lírico, habrás de guiarme... Yo iré donde tu osas,
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para robar entrambos al musical vacío
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y al coro de los orbes sus claves portentosas...
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Ha muerto Rubén Darío
7
¡el de las piedras preciosas!
8
Análisis métrico
29
Versos
12.3
Media silábica
357
Sílabas totales