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¡EXCELSIOR!

Autor del poema: José Santos Chocano
Ha llegado el momento del desborde... 12
Ha llegado el momento en que la lucha 13
una su ruido al de mi lira acorde... 13
El sol toca el cenit; la frente brilla; 12
un tumultuoso estrépito se escucha; 13
y resplandece en lo alto la cuchilla. 12
El joven trovador de ímpetu ardiente, 13
de lira férrea y de crispados nervios, 11
salpicada de sangre alza la frente, 12
humillando despóticas grandezas, 11
para arrojar sus cánticos soberbios 12
por encima de todas las cabezas. 11
Vano, vano será que una Dalila 12
recorte mi melena de poeta... 10
¡Mientras el Pueblo su puñal afila, 11
yo para darle tempestuoso ejemplo, 12
quiero también con cóleras de atleta 12
sacudir las columnas de este templo! 12
No acostumbro temblar; que soberano 12
sólo tiembla mi canto entre el cordaje 13
con los rudos temblores del oceano... 11
iYo doblegarme ante el mandón no puedo; 14
por eso siempre mi temblor salvaje 11
es de aquellos temblores que dan miedo! 12
¿Que retroceda yo? ¡Salvaje anhelo!...: 12
Yo tiendo por instinto a alzar la frente 13
el ave tiende por instinto al cielo... 12
¡Hoy nadie pone a mis furores raya; 12
que si yo retrocedo es solamente, 12
cual lo hace el mar, para inundar la playa! 14
¿Hasta cuándo el dolor de la pobreza 12
postrado ante las plantas del tirano, 12
no levanta orgulloso la cabeza?... 12
¡Raye el arco de luz de la esperanza; 13
y bajo dél unidos de la mano, 10
despósense el Dolor y la Venganza!... 11
¡Oh Venganza, oh Venganza! Ella en los pechos 14
resuelva un porvenir de libertades: 12
es la resurrección de los derechos. 11
¡Ella abona los campos de batalla, 12
ella habla ante la faz de las maldades 13
y ante la faz de las virtudes calla! 11
Con la vara que mides, dijo un genio, 12
serás medido; y sacudió la frente, 11
de la escarpada altura en el proscenio... 14
¡Con la vara que mides, yo lo mismo 11
digo; y sacudo mi laúd ardiente; 10
como un ala de luz sobre el abismo! 13
El desgarrado traje del mendigo 11
vistió a todos los sabios; y ese traje 12
para el dios de la cruz sirvió de abrigo. 13
La púrpura es baldón; y su hilo de oro 13
no me puede servir ni de cordaje 11
para arrancar mi cántico sonoro... 12
¿No es santa la Venganza? ¡Oh sacrilegio! 13
¿No es santo reclamar la pertenencia 12
de un oscuro y burlado privilegio?... 12
¿No es santo reclamar con ansia loca 12
para el entendimiento algo de ciencia 13
y un pedazo de pan para la boca?... 11
Ven ¡oh musa! conmigo hasta la cumbre; 12
que ahí con el amor que tú me inspiras 13
lograremos tener calor y lumbre, 10
oyendo, entre delirios sobrehumanos, 13
el enorme concierto de mil liras 11
¡y el bronco aplauso de un millón de manos! 13

Análisis métrico

66 Versos
12 Media silábica
793 Sílabas totales