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EL VIEJO POZO

Autor del poema: Ramón López Velarde
El viejo pozo de mi vieja casa 11
sobre cuyo brocal mi infancia tantas veces 14
se clavaba de codos, buscando el vaticinio 15
de la tortuga, o bien el iris de los peces, 14
es un compendio de ilusión 9
y de históricas pequeñeces. 9
Ni tortuga, ni pez; sólo el venero 12
que mantiene su estrofa concéntrica en el agua 16
y que dio fe del ósculo primero 10
que por 1850 unió las bocas 7
de mi abuelo y mi abuela... ¡Recurso lisonjero 16
con que los generosos hados 9
dejan caer un galardón fragante 10
encima de los desposados! 9
Besarse, en un remedo bíblico, junto al pozo, 16
y que la boca amada trascienda a fresco gozo 15
de manantial, y que el amor se profundice, 13
en la pareja que lo siente, 9
como el hondo venero providente... 12
En la pupila líquida del pozo 11
espejábanse, en años remotos, los claveles 15
de una maceta; más la arquitectura 13
ágil de las cabezas de dos o tres corceles, 14
prófugos del corral; más la rama encorvada 14
de un durazno; y en época de mayor lejanía 15
también se retrataban en el pozo 11
aquellas adorables señoras en que ardía 14
la devoción católica y la brasa de Eros; 14
suaves antepasadas, cuyo pecho lucía 13
descotado, y que iban, con tiesura y remilgo, 14
a entrecerrar los ojos a un palco a la zarzuela, 17
con peinados de torre y con vertiginosas 13
peinetas de carey. Del teatro a la Vela 13
Perpetua, ya muy lisas y muy arrebujadas 13
en la negrura de sus mantos. 9
Evoco, todo trémulo, a estas antepasadas 16
porque heredé de ellas el afán temerario 15
de mezclar tierra y cielo, afán que me ha metido 15
en tan graves aprietos en el confesionario. 14
En una mala noche de saqueo y de política 15
que los beligerantes tuvieron como norma 14
equivocar la fe con la rapiña, al grito 14
de «¡Religión y Fueros!» y «¡Viva la Reforma!», 12
una de mis geniales tías, 8
que tenía sus ideas prácticas sobre aquellas 14
intempestivas griterías, 8
y que en aquella lucha no siguió otro partido 15
que el de cuidar los cortos ahorros de mi abuelo, 16
tomó cuatro talegas y con un decidido 13
brazo las arrojó en el pozo, perturbando 14
la expectación de la hora ingrata 12
con un estrépito de plata. 9
Hoy cuentan que mi tía se aparece a las once 15
y que, cumpliendo su destino 8
de tesorera fiel, arroja sus talegas 13
con un ahogado estrépito argentino. 14
Las paredes del pozo, con un tapiz de lama 14
y con un centelleo de gotas cristalinas, 12
eran como el camino de esperanza en que todos 17
hemos llorado un poco... Y aquellas peregrinas 15
veladas de mayo y junio 8
mostráronme del pozo el secreto de amor: 14
preguntaba el durazno: «¿Quién es Ella?», 12
y el pozo, que todo lo copiaba, respondía 13
no copiando más que una sola estrella. 13
El pozo me quería senilmente; aquel pozo 14
abundaba en lecciones de fortaleza, de alta 16
discreción, y de plenitud... 7
Pero hoy, que su enseñanza de otros tiempos me falta, 17
comprendo que fui apenas un alumno vulgar 14
con aquel taciturno catedrático, 12
porque en mi diario empeño no he podido lograr 16
hacerme abismo y que la estrella amada, 14
al asomarse a mí, pierda pisada. 12

Análisis métrico

74 Versos
12.9 Media silábica
953 Sílabas totales