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EL RESUCITADO

Autor del poema: José Ángel Buesa
I 1
No, nunca fue lo oscuro tan oscuro. 12
Y está acostado pero no en su lecho. 13
Quiere moverse y se lo impide un muro. 13
Un muro en derredor, largo y estrecho. 12
Llama, y su voz resuena extrañamente, 12
sin que acudan su madre ni su hijo. 12
Y un súbito sudor hiela su frente, 11
al palpar en su pecho un crucifijo. 12
No, no hay duda: Esa sombra que lo aterra 14
es sombra de ataúd bajo la tierra, 11
y no es soñando, porque está despierto. 12
Y lo aturde un pavor definitivo 12
al comprender que se le dio por muerto 11
y al comprobar que fue enterrado vivo 12
II 1
Pero un día, al abrir la sepultura, 12
se sabría su muerte verdadera. 10
Si el ataúd mostrara la hendidura, 12
de un golpe de su mano en la madera. 13
Y al pensar de repente en el mañana, 12
piensa también enloquecidamente 11
en el espanto de la madre anciana 12
y en el horror del hijo adolescente. 12
Y allí, en la sombra, sin quejarse en vano 13
sin dar un grito, sin alzar la mano, 11
con una abnegación casi suicida 12
cierra los ojos y se queda quieto 10
porque así, solo así, será un secreto 14
su horrible muerte de enterrado en vida. 14

Análisis métrico

30 Versos
11.3 Media silábica
339 Sílabas totales