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EL PERRO DE SAN ROQUE

Autor del poema: Ramón López Velarde
Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo 14
que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo. 15
A medida que vivo ignoro más las cosas; 14
no sé ni por qué encantan las hembras y las rosas, 14
Sólo estuve sereno, como en un trampolín, 15
para saltar las nuevas cinturas de las Martas 14
y con dedos maniáticos de sastre, medir cuartas 14
a un talle de caricias ideado por Merlín. 14
Admiro el universo como un azul candado, 16
gusto del cristianismo porque el Rabí es poeta, 15
veo arriba el misterio de un único cometa 16
y adoro en la Mujer el misterio encarnado. 15
Quiero a mi siglo; gozo de haber nacido en él; 16
los siglos son en mi alma rombos de una pelota 16
para la dicha varia y el calosfrío cruel 12
en que cesa la media y lo crudo se anota. 14
He oído la rechifla de los demonios sobre 14
mis bancarrotas chuscas de pecador vulgar, 13
y he mirado a los ángeles y arcángeles mojar 15
con sus lágrimas de oro mi vajilla de cobre. 15
Mi carne es combustible y mi conciencia parda; 14
efímeras y agudas refulgen mis pasiones 14
cual vidrios de botella que erizaron la barda 15
del gallinero, contra los gatos y ladrones. 13
¡Oh, Rabí, si te dignas, está bien que me orientes: 15
he besado mil bocas, pero besé diez frentes! 14
Mi voluntad es labio y mi beso es el rito... 14
¡Oh, Rabí, si te dignas, bien está que me encauces; 15
como el can de San Roque, ha estado mi apetito 17
con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces! 16

Análisis métrico

30 Versos
14.6 Media silábica
438 Sílabas totales