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EL GUSANO

Autor del poema: Roberto Bolaño
Demos gracias por nuestra pobreza, dijo el tipo vestido con harapos. 22
Lo vi con este ojo: vagaba por un pueblo de casas chatas, 19
hechas de cemento y ladrillos, entre México y Estados Unidos. 20
Demos gracias por nuestra violencia, dijo, aunque sea estéril 18
como un fantasma, aunque a nada nos conduzca, 15
tampoco estos caminos conducen a ninguna parte. 17
Lo vi con este ojo: gesticulaba sobre un fondo rosado 20
que se resistía al negro, ah, los atardeceres de la frontera, 20
leídos y perdidos para siempre. 9
Los atardeceres que envolvieron al padre de Lisa 17
a principios de los cincuenta. 9
Los atardeceres que vieron pasar a Mario Santiago, 17
arriba y abajo, aterido de frío, en el asiento trasero 20
del coche de un contrabandista. Los atardeceres 16
del infinito blanco y del infinito negro. 14
Lo vi con este ojo: parecía un gusano con sombrero de paja 21
y mirada de asesino 8
y viajaba por los pueblos del norte de México 14
como si anduviera perdido, desalojado de la mente, 19
desalojado del sueño grande, el de todos, 14
y sus palabras eran, madre mía, terroríficas. 14
Parecía un gusano con sombrero de paja, 14
ropas blancas 4
y mirada de asesino. 8
Y viajaba como un trompo 8
por los pueblos del norte de México 11
sin atreverse a dar el paso, 10
sin decidirse 5
a bajar al D.F. 4
Lo vi con este ojo 7
ir y venir 3
entre vendedores ambulantes y borrachos, 13
temido, 3
con el verbo desbocado por calles 11
de casas de adobe. 7
Parecía un gusano blanco 9
con un Bali entre los labios 9
o un Delicados sin filtro. 9
Y viajaba de un lado a otro 10
de los sueños, 4
tal que un gusano de tierra, 9
arrastrando su desesperación, 10
comiéndosela. 5
Un gusano blanco con sombrero de paja 13
bajo el sol del norte de México, 11
en las tierras regadas con sangre y palabras mordaces 16
de la frontera, la puerta del Cuerpo que vio Sam Peckinpah, 17
la puerta de la Mente desalojada, el puritito 17
azote, y el maldito gusano blanco allí estaba, 17
con su sombrero de paja y su pitillo colgando 15
del labio inferior, y tenía la misma mirada 14
de asesino de siempre. 8
Lo vi y le dije tengo tres bultos en la cabeza 15
y la ciencia ya no puede hacer nada conmigo. 14
Lo vi y le dije sáquese de mi huella so mamón, 15
la poesía es más valiente que nadie, 11
las tierras regadas con sangre me la pelan, la Mente desalojada 21
apenas si estremece mis sentidos. 12
De estas pesadillas sólo conservaré 13
estas pobres casas, 6
estas calles barridas por el viento 11
y no su mirada de asesino. 10
Parecía un gusano blanco con su sombrero de paja 17
y su pistola automática debajo de la camisa 17
y no paraba de hablar solo o con cualquiera 14
acerca de un poblado que tenía 11
por lo menos dos mil o tres mil años, 11
allá por el norte, cerca de la frontera 13
con los Estados Unidos, 8
un lugar que todavía existía, 10
digamos cuarenta casas, 8
dos cantinas, 4
una tienda de comestibles, 9
un pueblo de vigilantes y asesinos 12
como él mismo, 5
casas de adobe y patios encementados 13
donde los ojos no se despegaban 11
del horizonte 5
(de ese horizonte color carne 11
como la espalda de un moribundo). 12
¿Y qué esperaban que apareciera por allí?, 14
pregunté. 3
El viento y el polvo, tal vez. 8
Un sueño mínimo 6
pero en el que empeñaban 9
toda su obstinación, toda su voluntad. 13
Parecía un gusano blanco con sombrero de paja y un Delicados 21
colgando del labio inferior. 9
Parecía un chileno de veintidós años entrando en 17
el Café La Habana 7
y observando a una muchacha rubia 12
sentada en el fondo, 7
en la Mente desalojada. 9
Parecían las caminatas a altas horas de la noche 17
de Mario Santiago. 6
En la Mente desalojada. 9
En los espejos encantados. 9
En el huracán del D.F. 6
Los dedos cortados renacían 9
con velocidad sorprendente. 9
Dedos cortados, 5
quebrados, 3
esparcidos 4
en el aire del D.F. 5

Análisis métrico

104 Versos
11.3 Media silábica
1180 Sílabas totales