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EL GIRO

Autor del poema: Manuel Acuña
Romancero de la guerra de independencia 14
I 1
Medio oculta entre la selva 10
Como un nido entre las ramas, 10
Y medio hundido en el fondo 9
Tranquilo de una cañada, 9
Allá por aquellos tiempos 8
Hubo en Landín1 una casa 9
Que no por ser tan sencilla 8
Ni de un fecha tan larga, 8
Era menos pintoresca, 8
Ni tampoco menos blanca. 8
Sombreaba su puerta un olmo 9
De hojosas y verdes ramas, 8
Puntos de citas de todas 8
Las aves de las montañas; 8
Y en uno de sus costados, 8
Brotando límpida y clara, 8
Saltaba entre los terrones 9
Y entre las hierbas el agua, 8
De noche siempre tranquila 8
Y eternamente callada. 8
Apenas el sol naciente 8
Filtraba por sus ventanas, 8
Cuando estremeciendo el aire, 10
Sonaban dulces y claras, 7
La voz de una cuna hablando 10
De cuanto los niños hablan; 8
La voz de una madre, rica 9
De sentimientos y de alma, 8
Y la voz de un hombre que era 9
La eterna voz de la patria, 9
Soñando ya con sus glorias 8
Y ya con sus esperanzas. 7
Tez cobriza como aquellos 9
Primeros hijos de Anáhuac, 9
Que tantas veces hicieron 8
Temblar de miedo a la España, 10
Cuando la España atrevida 10
Midió con ellos sus armas; 8
Fuerte y ágil como todos 8
Los hijos de las montañas; 8
Como un labriego, robusto; 9
Como un patriota, entusiasta; 10
Como un valiente, atrevido, 10
Y como un joven, todo alma, 9
El hombre de aquellas selvas, 9
El hombre de aquella casa, 9
Era el eterno modelo 9
De esas figuras sagradas 9
Que en el altar de los siglos 9
Hacen un dios de una estatua. 10
Veinticinco años apenas 9
Por ese tiempo contaba, 8
Y de sus nobles heridas 7
La suma aún era más larga, 9
Que no hubo por el Bajío 8
Ningún combate ni hazaña 9
Donde su ardor no estuviera 10
Donde faltara su lanza, 8
Ni donde al grito de muerte 9
Sus huellas no señalara 8
Con el licor de sus venas 8
O el de las venas extrañas. 9
Y allí tranquilo y oculto 8
Su triste vida pasaba, 8
Lamentando en su impotencia 10
La esclavitud de la patria 9
Que renunciando a la lucha, 9
Renunciaba a la esperanza: 10
Cuando una mañana, a la hora 11
Que el último sueño marca, 9
Despertó oyendo a lo lejos 10
Un ruido confuso de armas; 9
Y adivinando al instante 9
La suerte que le amagaba, 9
Bajó del lecho al influjo 9
De una decisión extraña; 9
Besa en los labios a su hijo, 10
Besa en la frente a su amada, 11
Clava los ojos ardientes 8
En la entreabierta ventana, 9
Y al ver por sus enemigos 8
Ya casi envuelta su casa, 9
Salta a las rocas, y entre ellos 10
Se escapa por la montaña. 9
II 1
Aún no se alzaba del todo 9
La niebla de la mañana, 8
Y aún no acertaban a darse 9
Cuenta de tamaña audacia 9
Los sitiadores furiosos 8
Que sorprenderle esperaban, 9
Cuando al galope y bajando 9
Camino de la cañada, 8
Vieron venir a lo lejos 8
Un grupo de gente armada, 9
Compuesto de ocho jinetes 9
Y el hombre que los mandaba; 8
En mayor número que ellos 9
Y con superiores armas, 7
Seguros de la victoria 8
Fácil que se les aguarda, 8
Todos empuñan las riendas, 8
Todos afirman la lanza, 8
Todos ven al enemigo 8
Todos miden la distancia, 8
Y en silencio y todos ellos 8
Prontos a ponerse en marcha, 9
Sólo esperan a que llegue 9
La hora de entrar en batalla. 10
Los insurgentes en tanto 8
Viendo las huestes contrarias, 8
Más de coraje la encienden 9
Y más de amor la entusiasman, 9
Y ansiosos de dar su sangre 8
Por la salud de la patria, 8
Sobre el caballo inclinan, 9
La floja rienda adelantan, 9
Y fijos los barboquejos 7
Y el sombrero hacia la espalda, 10
Entre la niebla y el polvo 8
Corren, y vuelan y avanzan, 7
Siguiendo entre los peñascos 9
Al hombre de la cañada. 8
Y ya los de Bustamante2 7
Su primer paso avanzaban, 9
Anhelando en su impaciencia 10
Cómo acortar la distancia 9
Que la interpuesta colina 9
Con un recodo aumentaba; 9
Cuando de pie en lo más alto 9
De las rocas escarpadas, 8
Vieron alzarse a un jinete 10
Que con voz sonora y clara, 8
—«Yo soy el Giro» —les dijo, 8
«Si al Giro es a quien aguardan; 10
Y el que lo busque que venga 8
Si tiene honor y tiene alma, 9
Que a todos espera el Giro 10
Frente a frente y cara a cara»—. 10
Dijo: y los fieros dragones 8
Al grito de «¡Viva España!» 9
Como un solo hombre treparon 10
Hasta donde el Giro estaba 10
Dispuesto como los suyos 8
A sucumbir por la patria... 8
Y fue la lucha, y terribles 7
Al dar la espantosa carga, 9
Insurgentes y realistas 7
Ardiendo con cólera y rabia, 9
Se entremezclaron sedientos 9
De victoria y de matanza... 8
Quiso la triste fortuna 8
Favorecer a la España, 9
El brillo de sus fulgores 8
Negándole a nuestras armas, 9
Que ya de los insurgentes 8
Uno tan sólo quedaba 8
A caballo todavía, 7
Pero ya herido y sin armas. 9
Era el Giro, que entre doce 10
Dragones que le rodeaban, 8
Sin rendirse al desaliento 9
Ni inclinarse a la desgracia, 10
Luchaba y arremetía 7
Contra el que más se acercaba, 10
Convirtiendo a su caballo, 9
A un tiempo en escudo y arma. 10
Por fin un brazo atrevido 9
Clavó en su pecho una lanza, 10
Perder haciéndole el poco 9
Aliento que le quedaba; 8
Pero él aunque ya en el suelo, 10
Con fuerza siempre y con alma, 8
Coge la lanza, del pecho 8
Sin vacilar se la arranca, 9
Y estremecido y al grito 8
De independencia y de patria, 9
De pie sobre los peñascos 8
A sus contrarios aguarda; 8
Y después de herir a todos 8
Los que acercársele ensayan, 10
Hace huir a los restantes 8
Que ante heroicidad tamaña 10
Se alejan, y desde lejos 8
Lo rematan a pedradas. 8
III 1
Mártir, que toda tu sangre 8
Supiste dar por la patria; 8
Tú, de los desconocidos 8
Que murieron por salvarla, 8
¡Gracias por tu fortaleza, 8
Por tu sacrificio, gracias! 8

Análisis métrico

194 Versos
8.6 Media silábica
1663 Sílabas totales