ECCE HOMO
Cuelgo mi arpa en un sauce, al fin rendido,
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cual los bardos llorosos de Israel.
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¡Ojalá que haya en mi sepulcro un nido,
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como en boca de león panal de miel!
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Flébil el corazón, mustio el cerebro,
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quejas al viento doy, llantos al mar:
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soy un molino que mis aspas quiebro
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cansado sólo de girar, girar...
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Molino roto, cada vez que siente
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el soplo que otros tiempos lo animó,
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cual simbólico signo, lentamente
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traza en los aires un inmenso ¡No!
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¿Para qué resistir? La vida entera
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es un ábrego, un soplo, un huracán,
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que de tanto agitarnos la bandera
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la desfleca en jirores que se van...
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¿A qué luchar? La cumbre desolada
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se fatiga de tanta tempestad.
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¡Nunca por nadie luchará la espada
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de este libertador sin libertad!
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Rendido así, mi espíritu se opaca,
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por más que entre los cánticos sin fin,
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en mis nubes, redondo se destaca
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el sol como una boca de clarín.
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Rendido así, como cuartel de invierno
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que la tropa de ensueños escogió,
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tengo en mi alma cenizas de un infierno
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que un soplo de los cielos apagó...
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Tranquilo al fin, sin que ya pueda nadie
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mis dulces paraísos profanar,
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¡apagada la hoguera, el nimbo irradie!
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Laguna quiero ser, ya que fui mar...
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Mi alma es como un vetusto lazareto,
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donde los sueños que enfermó el ideal
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rezan fervientes con afán inquieto
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el —Líbranos, Amor, de todo mal...
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Vate desorientado y sin ventura,
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encontré como solo porvenir
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un odio que me cava sepultura
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y un amor que me ayuda a bien morir...
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Soy como un seco pajonal quemado
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que un sueño de cenizas duerme en paz,
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con los surcos borrosos del arado
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sobre la gris desencajada faz...
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Conforme con mi suerte, a ella me inclino
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como la palma al golpe del simún;
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mas no daré —si cambia mi destino—
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un solo bien por el dolor común.
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Egoísta, ya nunca en mis enojos
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al engreído déspota heriré,
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por ese pueblo que después los ojos
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vuelve con duda á quien lo vio con fe.
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Silente, mudo, sin cantar... ¡Mentira!
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¡Mentira que esté nunca sin cantar!
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Mientras tenga en mis manos una lira,
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—salvavidas del alma— échenme al mar...
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Mi musa es el magnífico incensario
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que, en las misas sangrientas del dolor,
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amontona en las grietas del calvario
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cenizas de ternura, ascuas de amor...
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Descuelgo mi arpa, pero estoy rendido;
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Canto, pero no canto con afán;
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¡porque he encontrado en mi sepulcro un nido,
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pero de aves que nunca volarán!...
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Análisis métrico
64
Versos
11.5
Media silábica
737
Sílabas totales