← Volver a Explorar

CLAROSCURO

Autor del poema: Óscar Portela
El duro pan de soledad 8
El zarpazo del tigre agazapado en la noche 16
El invisible en el día, 8
La sed del infinito que se agota 12
En el infierno del desierto, 9
La sangre coagulada vuelta 9
A sus orígenes, el sudor y el miedo 12
Y el cansancio que el trivial comercio 11
Con la efímera eternidad del verbo 13
Se hacen oscuras obsesiones, 10
El yo condenado a sabiendas y el cobre de la 15
Campana del crepúsculo 8
Que llama a reunión de vivos y de muertos 12
Y qué harás hoy sombra de sombras 9
Que finges no conversar con las augustas 12
Sombras de los muertos 6
Tú que sigues el camino que termina 12
En el corrupto círculo que se repite 13
una y otra vez una y otra vez 10
"vox clamantis in deserto" y la campana 12
llamando al ángelus y la madre 10
traslúcida mirando desde la luna 12
la soledad donde se acunan las mortales 14
caricias de los sueños sigue sin embargo 13
sigue muriendo que en tu principio esta tu fin 15
aunque aquí no existan ni principio 12
ni fin sino la corrupción que los segundos 13
preparan en silencio para que el círculo 14
se cierre y nada como el alud de las montañas 15
se cierne sobre ti. 6
Difícil despertar, difícil entrar a la casa de 16
Las sombras donde los ángeles 9
Son los daimones que la obra puso 11
Para verter en ella el veneno que 12
El tímpano y los ojos la atávica memoria, 15
el gusto de la luz y todo aquello 11
Que extraviado está, hagan del duro pan 13
errancia del nonato, los dientes del vampiro 14
que lucen marfilíneos a la luz de las aguas. 14
II 1
Ahora que el camino es uno solo para muertos y vivos 19
Ahora, ahora, el asalto fatal 12
Pesa sobre las almas como el viento 12
Y la peste, como el beso y la llaga, 11
Que ignoran los que muriendo sueñan 11
Con la vida, enamorados del crepúsculo, 14
Enamorados de las hojas del verano. 13
III 1
Una rata en la nívea ingle de Jesús, 13
Un linchamiento en la esquina de París 13
Para Villón, un silencio cargado de presagios 15
Para el frágil Lenau, el duelo interminable de la suerte 19
Para quien lo ha perdido todo y ha muerto mil veces como Rembrandt van Jin, 22
dos tiros súbitos para Kleist y su amante Retrato, la buhardilla y la vejez, 24
el tartajeo de Hölderlin, 7
Rabia, solitud, rayos, centellas para el último Dios 17
Que canta al universo y se llama Beethoven, 14
El si roto por demasiada luz de Nietszche, 13
Trino y uno demente Artaud y el tiro de Celan, 15
Espejos para mis manos y mi boca y el duro pan 15
De la agonía de ser el don, lo que se da, 13
El pez y el tiempo, el tiempo, el duro pan 12
Que los demonios han puesto en mi camino, 13
El lecho, la guillotina, la sangre convertida 15
En camino hacia un balbuceante abandonado 16
Niño en mitad de un jardín que nos conduciría 15
Al infierno de la vejez y el abandono. 13
IV 1
Cuando, cuando, madre, vendrás a mí 10
En luminosas mañanas 8
De praderas incediadas por gritos 11
de monos y balidos de terneros 10
tempranamente destetados como yo, 12
tu Ángel deyecto aquí, en ésta tierra 13
de nadie, baldía de deseos y de imágenes, 13
cómo no ser aquellas, fuera del tiempo, 12
murmurando, murmurios de suiriries 11
en los esteros que se devoran las temblorosas 15
ancas, los jadeantes belfos de los caballos 13
Ensillados para partir hacia auroras de oro. 16
Y las noches, a las noches madre, las abiertas 13
Madres cubiertas por las ubres de luz 11
Que titilan aquí en el alma, aún, fuera del tiempo, 16
Fuera de la incuria y la penuria de lo 13
Que nos devora penosamente como Cronos 14
A sus hijos, madre terrena, madre que nos levantas 16
Sobre la aurora y cuidas el torrente de la sangre 16
Que aún fluye, lentamente, lentamente, 12
Por las arterias donde el manantial ya seco 14
Se abandona a la muerte de la vida, 13
A la vida de la muerte que nos abría 12
Túneles, pasadizos radiantes, puertas de centelleantes 17
Cuerpos, manos, labios y grafías, cuando 10
Comenzábamos a partir en búsqueda de un 14
Absoluto que hoy, madre, es seca mar, 12
Salina de los ojos, y espera, espera, espera, 16
De un milagro, del prometido adviento, 13
Ya cerrado, ya amurado, y nosotros los presos 15
De aquellos luminosos jardines 11
Que fueron nuestros y sobre los que ahora 12
se cierne, sólo el desierto, sólo el desierto. 15
V 0
Y esperamos la muerte, ahora que dialogamos 15
Asiduamente con la muerte 9
Llevando la corona de los muertos 11
En la cruz del calvario del deseo de la vida, 14
—de Eterna vida y gozo eterno— nosotros, crucificados 19
por la palabra y en la palabra amor 12
secos como la mar de muertos dioses—, 11
fieles al designio de aquellos que se mueven 14
en nosotros, sigilosos, custodiando las horas 15
y los días que asignados nos llegan a nosotros 14
que seremos tasados como objetos 12
de un mercado macabro; cuánto cuesta la Eternidad 17
y la corona de aquel que agonizaba por el hombre? 17
Cuánto la locura que Zaratustra vertió en sus salmos 17
O las mudas cuerdas del piano de Hölderlin, 12
La cuerda de Villón, el tiro con que Van Gogh 13
Saldó su deuda con el arte, el derrumbe de Poé, 15
La soledad de un niño triste agonizante 15
y solo en las perdidas "Iluminaciones" de un 15
interminable viaje, cuánto, cuánto, mercaderes 15
de llagas y luminosas mañanas, fariseos del templo 16
que conduce deste mundo al quiebre de otros 14
paralelos que nos conducen a ser más hombres, 14
a ser intasables por los contadores de los frutos 16
del espíritu donde la abeja, la reina del Estío, 17
continúa libando más acá de la muerte, más allá de la vida. 20

Análisis métrico

128 Versos
12.8 Media silábica
1643 Sílabas totales