CLAROSCURO
El duro pan de soledad
8
El zarpazo del tigre agazapado en la noche
16
El invisible en el día,
8
La sed del infinito que se agota
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En el infierno del desierto,
9
La sangre coagulada vuelta
9
A sus orígenes, el sudor y el miedo
12
Y el cansancio que el trivial comercio
11
Con la efímera eternidad del verbo
13
Se hacen oscuras obsesiones,
10
El yo condenado a sabiendas y el cobre de la
15
Campana del crepúsculo
8
Que llama a reunión de vivos y de muertos
12
Y qué harás hoy sombra de sombras
9
Que finges no conversar con las augustas
12
Sombras de los muertos
6
Tú que sigues el camino que termina
12
En el corrupto círculo que se repite
13
una y otra vez una y otra vez
10
"vox clamantis in deserto" y la campana
12
llamando al ángelus y la madre
10
traslúcida mirando desde la luna
12
la soledad donde se acunan las mortales
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caricias de los sueños sigue sin embargo
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sigue muriendo que en tu principio esta tu fin
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aunque aquí no existan ni principio
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ni fin sino la corrupción que los segundos
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preparan en silencio para que el círculo
14
se cierre y nada como el alud de las montañas
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se cierne sobre ti.
6
Difícil despertar, difícil entrar a la casa de
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Las sombras donde los ángeles
9
Son los daimones que la obra puso
11
Para verter en ella el veneno que
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El tímpano y los ojos la atávica memoria,
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el gusto de la luz y todo aquello
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Que extraviado está, hagan del duro pan
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errancia del nonato, los dientes del vampiro
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que lucen marfilíneos a la luz de las aguas.
14
II
1
Ahora que el camino es uno solo para muertos y vivos
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Ahora, ahora, el asalto fatal
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Pesa sobre las almas como el viento
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Y la peste, como el beso y la llaga,
11
Que ignoran los que muriendo sueñan
11
Con la vida, enamorados del crepúsculo,
14
Enamorados de las hojas del verano.
13
III
1
Una rata en la nívea ingle de Jesús,
13
Un linchamiento en la esquina de París
13
Para Villón, un silencio cargado de presagios
15
Para el frágil Lenau, el duelo interminable de la suerte
19
Para quien lo ha perdido todo y ha muerto mil veces como Rembrandt van Jin,
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dos tiros súbitos para Kleist y su amante Retrato, la buhardilla y la vejez,
24
el tartajeo de Hölderlin,
7
Rabia, solitud, rayos, centellas para el último Dios
17
Que canta al universo y se llama Beethoven,
14
El si roto por demasiada luz de Nietszche,
13
Trino y uno demente Artaud y el tiro de Celan,
15
Espejos para mis manos y mi boca y el duro pan
15
De la agonía de ser el don, lo que se da,
13
El pez y el tiempo, el tiempo, el duro pan
12
Que los demonios han puesto en mi camino,
13
El lecho, la guillotina, la sangre convertida
15
En camino hacia un balbuceante abandonado
16
Niño en mitad de un jardín que nos conduciría
15
Al infierno de la vejez y el abandono.
13
IV
1
Cuando, cuando, madre, vendrás a mí
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En luminosas mañanas
8
De praderas incediadas por gritos
11
de monos y balidos de terneros
10
tempranamente destetados como yo,
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tu Ángel deyecto aquí, en ésta tierra
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de nadie, baldía de deseos y de imágenes,
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cómo no ser aquellas, fuera del tiempo,
12
murmurando, murmurios de suiriries
11
en los esteros que se devoran las temblorosas
15
ancas, los jadeantes belfos de los caballos
13
Ensillados para partir hacia auroras de oro.
16
Y las noches, a las noches madre, las abiertas
13
Madres cubiertas por las ubres de luz
11
Que titilan aquí en el alma, aún, fuera del tiempo,
16
Fuera de la incuria y la penuria de lo
13
Que nos devora penosamente como Cronos
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A sus hijos, madre terrena, madre que nos levantas
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Sobre la aurora y cuidas el torrente de la sangre
16
Que aún fluye, lentamente, lentamente,
12
Por las arterias donde el manantial ya seco
14
Se abandona a la muerte de la vida,
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A la vida de la muerte que nos abría
12
Túneles, pasadizos radiantes, puertas de centelleantes
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Cuerpos, manos, labios y grafías, cuando
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Comenzábamos a partir en búsqueda de un
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Absoluto que hoy, madre, es seca mar,
12
Salina de los ojos, y espera, espera, espera,
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De un milagro, del prometido adviento,
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Ya cerrado, ya amurado, y nosotros los presos
15
De aquellos luminosos jardines
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Que fueron nuestros y sobre los que ahora
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se cierne, sólo el desierto, sólo el desierto.
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V
0
Y esperamos la muerte, ahora que dialogamos
15
Asiduamente con la muerte
9
Llevando la corona de los muertos
11
En la cruz del calvario del deseo de la vida,
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—de Eterna vida y gozo eterno— nosotros, crucificados
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por la palabra y en la palabra amor
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secos como la mar de muertos dioses—,
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fieles al designio de aquellos que se mueven
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en nosotros, sigilosos, custodiando las horas
15
y los días que asignados nos llegan a nosotros
14
que seremos tasados como objetos
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de un mercado macabro; cuánto cuesta la Eternidad
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y la corona de aquel que agonizaba por el hombre?
17
Cuánto la locura que Zaratustra vertió en sus salmos
17
O las mudas cuerdas del piano de Hölderlin,
12
La cuerda de Villón, el tiro con que Van Gogh
13
Saldó su deuda con el arte, el derrumbe de Poé,
15
La soledad de un niño triste agonizante
15
y solo en las perdidas "Iluminaciones" de un
15
interminable viaje, cuánto, cuánto, mercaderes
15
de llagas y luminosas mañanas, fariseos del templo
16
que conduce deste mundo al quiebre de otros
14
paralelos que nos conducen a ser más hombres,
14
a ser intasables por los contadores de los frutos
16
del espíritu donde la abeja, la reina del Estío,
17
continúa libando más acá de la muerte, más allá de la vida.
20
Análisis métrico
128
Versos
12.8
Media silábica
1643
Sílabas totales