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CÁDIZ

Autor del poema: Álvaro Mutis
Después de tanto tiempo, vastas edades, 12
siglos, migraciones allí sorprendidas 12
frente al vocerío de las aguas sin límite 14
y asentadas en su espera 9
hasta confundirse con el polvo calcáreo, 13
hasta no dejar otra huella que sus muertos 13
vestidos con abigarrados ornamentos 13
de origen incierto, escarabajos egipcios, 15
pomos con ungüentos fenicios, 9
armas de la Hélade, coronas etruscas, 13
después de tales cosas, la piedra 10
ha venido a ser una presencia 11
de albas porosidades, laberintos minúsculos, 16
ruinas de minuciosa pequeñez, 10
de brevedad sin término, 8
y así las paredes, los patios, las murallas, 13
los más secretos rincones, el aire mismo 13
en su labrada transparencia también 11
horadado por el tiempo, la luz y sus criaturas. 14
Y llego a este lugar y sé que desde siempre 13
ha sido el centro intocado del que manan 14
mis sueños, la absorta savia 9
de mis más secretos territorios, 10
reinos que recorro, solitario destejedor 14
de sus misterios, señor de la luz que los devora, 15
herencia sobre la cual los hombres 10
no tienen ni la más leve noticia, 11
ni la menor parcela de dominio. 11
Y en el patio donde jugaron mis abuelos, 13
con su pozo modesto y sus altos muros 12
labrados como madréporas sin edad, 12
en la casa de la calle de Capuchinos 13
me ha sido revelada de nuevo y para siempre 15
la oculta cifra de mi nombre, 10
el secreto de mi sangre, la voz de los míos. 13
Yo nombro ahora este puerto que el sol 13
y la sal edificaron para ganarle al tiempo 15
una extensa porción de sus comarcas 12
y digo Cádiz para poner en regla mi vigilia 15
para que nada ni nadie intente en vano 14
desheredarme una vez más de lo que sido 14
«el reino que estaba para mí». 10

Análisis métrico

42 Versos
12.3 Media silábica
517 Sílabas totales