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A CARLOS NOREÑA (EN EL NACIMIENTO DE SU PRIMER HIJO)

Autor del poema: Juan de Dios Peza
¡Ya coronó la dicha tus amores! 11
Un hijo tienes ya, que habrá nacido 12
Oyendo, cual los dulces ruiseñores, 11
Músicas en los aires y en el nido. 11
Sé que la madre de ventura loca 11
Cifra en él sus más dulces embelesos, 12
Y que en la fresca guinda de su boca 11
Acendra miel con lágrimas y besos. 10
Sé que a ti ya te enferman los sonrojos, 13
Pues cada extraño que en tu bien repara 13
Te dice que sus ojos son tus ojos. 11
Que en su cara de cielo está tu cara. 13
Y hablando la verdad, si se parece 11
A su progenitor, yo lo bendigo; 11
Ya verás cómo vive y cómo crece, 11
Y halla en cada mortal un buen amigo. 12
¡Todo igual a su padre! el mundo dice, 13
Y tú lo miras, y con tierno arrullo 10
Tu mano lo acaricia y lo bendice 12
Con infinito amor y noble orgullo. 12
Hoy tiemblas si en la cuna se menea, 11
Y tiemblas cuando duerme sosegado, 10
Y al ver que gesticula y pestañea 10
Dices en tu interior: ¿qué habrá pensado? 13
Ni la brisa sutil dejas que roce 11
Su frente angelical; te ve y suspira, 12
Y dices con pasión: ¡ya me conoce, 10
Y ya me quiere hablar cuando me mira! 11
Habrá que verte cuando ufano pasas 12
Llevando al nuevo rey de tus amores, 12
En un coche de mimbres y de gasas 10
En triunfo por los anchos corredores. 11
Seguro estoy de que gozoso gritas 12
Cuando ves con qué gracia tu heredero 12
Alza al aire las blancas manecitas 12
Y agita el argentado sonajero. 12
Y que, por más que está recién llegado 11
A tu hogar, venturoso cual ninguno, 12
Lo sueñas almirante y abogado, 11
Capitán general, sabio y tribuno. 11
Y lo miras del mundo en la faena 10
Desdeñando lisonjas y oropeles, 11
Y su mirada cándida y serena 10
Te habla de gloria, aplausos y laureles. 12
Siendo tan pequeñito lo ves hombre, 11
Y hasta pretendes inquirir ufano 11
Cómo pondrá las letras de su nombre 11
El jazmín diminuto de su mano. 11
Comprendo bien que el serafín te engríe, 12
Que con él van tus horas muy de prisa, 11
Y que miras a Dios si te sonríe, 9
Pues está todo el cielo en su sonrisa. 13
Miro a la joven madre en su recato 13
Cómo lo baña en su mirar sereno, 12
Y hallando en él tu amor y tu retrato, 12
¡Le da toda la savia de su seno! 11
Comprendo tu alborozo: en tu alma anida 15
El más augusto y santo regocijo; 11
¡Ser padre es ser devoto de la vida, 12
Porque toda la vida está en el hijo! 13
Hoy pensarás en todo; si te exalta 12
El más ciego furor, pronto al mirarlo 12
Exclamarás con miedo: ¡le hago falta! 12
¡Yo no debo por nadie abandonarlo! 12
Es nueva religión la que en él tienes; 12
Al verlo tu esperanza fortificas, 12
Y la mejor corona de tus sienes 10
Es el inmenso amor que le dedicas. 12
¿Nació para cantar? ¡destino santo! 11
No lo veré; mi vida se derrumba 11
A un abismo sin fin; pídele un canto 13
A mi cariño a ti, sobre mi tumba; 12
Dile que se estrecharon nuestras manos 12
Cuando viniste a honrar el suelo mío, 12
Que tú y yo nos quisimos como hermanos, 12
Que le amo mucho, y que me llame tío. 11
Que ha visto el claro albor de la existencia 15
En esa fecha llena de esplendores 12
En que mi patria ungió su independencia 13
Con el grito del cura de Dolores. 11
¡Dios te vele esa joya de valía, 11
Tenga en el mundo mirtos por alfombra, 12
Y que mañana puedan tú y María 9
Entrelazar sus canas a su sombra! 11

Análisis métrico

84 Versos
11.5 Media silábica
970 Sílabas totales