← Volver a Explorar

15 DE SEPTIEMBRE

Autor del poema: Manuel Acuña
Después de aquella página sombría 11
En que trazó la historia los detalles 12
De aquel horrible día, 7
Cuando la triste Méxitli veía 9
Sembradas de cadáveres sus calles; 11
Después de aquella página de duelo 12
Por Cuahulemoc escrita ante la historia, 14
Cuando sintió lo inútil de su anhelo; 13
Después de aquella página, la gloria 12
Borrando nuestro cielo en su memoria 12
No volvió a aparecer en nuestro cielo. 13
La santa, la querida 7
Madre de aquellos muertos, vencedores 12
En su misma caída, 6
Fue hallada entre ellos, trémula y herida 14
Por el mayor dolor de los dolores... 11
En su semblante pálido aun brillaba 12
De su llanto tristísimo una gota... 12
A su lado se alzaba 8
Junto a un laurel una macana rota... 13
Y abandonada sola como estaba, 12
Vencido ya hasta el último patriota, 13
Al ver sus ojos sin mirada y fijos, 11
Los españoles la creyeron muerta, 11
Y del incendio, entre la llama incierta 12
La echaron en la tumba con sus hijos... 12
Y pasaron cien años y trescientos 9
Sin que a ningún oído 7
Llegaran los tristísimos acentos 11
De su apagado y lúgubre gemido; 12
Cuando una noche un hombre que velaba 13
Soñando en no sé qué grande y augusto 12
Como la misma fe que le inspiraba, 12
Oyó un inmenso grito que le hablaba 13
Desde su alma de justo... 8
—Yo soy— le repetía, 6
Descendiente de aquéllos que en la lucha 13
Sellaron su derrota con la muerte... 11
¡Yo soy la queja que ninguno escucha, 12
Yo soy el llanto que ninguno advierte!... 12
Mi fe me ha dicho que tu fuerza es mucha, 13
Que es grande tu virtud, y vengo a verte; 12
Que en el eterno y rudo sufrimiento 12
Con que hace siglos sin cesar batallo, 12
Yo sé que tú has de darme lo que no hallo: 13
Mi madre, que está aquí porque la siento.— 13
Dijo la voz y al santo regocijo 11
Que el anciano sintió en su omnipotencia, 14
—Si el indio llora por su madre, —dijo, 12
Yo encontraré una madre para ese hijo, 15
Y encontró aquella madre en su conciencia. 13
A esta hora, y en un día 8
Como éste, en que incensamos su memoria, 14
Fue cuando aquel anciano lo decía, 11
Y desde ese momento, patria mía, 10
Tú sabes bien que el astro de tu gloria 12
Clavado sobre el libro de tu historia, 13
No se ha puesto en tus cielos todavía. 12
A esta hora fue cuando rodó en pedazos 14
La piedra que sellaba aquel sepulcro 12
Donde estuviste, como Cristo, muerta 12
Para resucitar al tercer día; 10
A esa hora fue cuando se abrió la puerta 14
De tu hogar, que en su seno te veía 11
Con un supremo miedo en su alegría 12
De que tu aparición no fuera cierta; 12
Y desde ese momento, y desde esa hora, 13
Tranquila y sin temores en tu pecho, 11
Tu sueño se cobija bajo un techo 12
Donde el placer es lo único que llora... 13
Tus hijos ya no gimen 7
Como antes al recuerdo de tu ausencia, 13
Ni cadenas hay ya que los lastimen... 11
En sus feraces campos ya no corre 11
La sangre de la lucha y la matanza, 11
Y de la paz entre los goces suaves 10
Bajo un cielo sin sombras ni vapores, 12
Ni se avergüenzan de nacer tus flores, 12
Ni se avergüenzan de cantar tus aves. 12
Grande eres, y a tu paso 8
Tienes abierto un porvenir de gloria 12
Con la dulce promesa de la historia 12
De que para tu sol nunca habrá ocaso... 13
Por él camina y sigue 7
De tu lección de ayer con la experiencia; 13
Trabaja y lucha hasta acabar esa obra 14
Que empezaste al volver a la existencia, 14
Que aún hay algo en tus cárceles que sobra, 13
Y aún hay algo que el vuelo no recobra, 12
Y aún hay algo de España en tu conciencia. 13
Yo te vengo a decir que es necesario 13
Matar ya ese recuerdo de los reyes 12
Que escondido tras de un confesonario, 13
Quiere darte otras leyes que tus leyes... 12
Que Dios no vive ahí donde tus hijos 12
Reniegan de tu amor y de tus besos, 11
Que no es el que perdona en el cadalso. 13
Que no es el del altar y el de los rezos: 12
Que Dios es el que vive en tus cabañas, 12
Que Dios es el que vive en tus talleres 12
Y el que se alza presente y encarnado 12
Allí donde sin odio a los deberes 12
Se come por la noche un pan honrado. 12
Yo te vengo a decir que no es preciso 13
Que muera a hierro el que con hierro mate, 13
Que no es con sangre como el siglo quiere 13
Que el pueblo aprenda las lecciones tuyas; 13
Que el siglo quiere que en lugar de templos 13
Le des escuelas y le des ejemplos, 10
Le des un techo y bajo dél lo instruyas. 12
Así como en tu frente 8
Podrás al fin ceñirte la corona 11
Que el porvenir te tiene destinada; 12
Él, que conoce tu alma, que adivina 13
En ti a la santa madre del progreso, 12
Y que hoy ante el recuerdo de aquella hora 14
En que uno de sus besos fue la aurora 13
Que surgió de tu noche entre lo espeso, 13
Mientras el pueblo se entusiasma y llora, 12
Té viene a acariciar con otro beso. 13

Análisis métrico

120 Versos
11.7 Media silábica
1405 Sílabas totales