HORA IX EL ASILO
¡A quién no sucedió, vagando acaso
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Por las orillas de encantado río
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Decoradas de rústico atavío,
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Involuntario detener el paso
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Si un sitio mira umbrío!
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Y con tristeza plácida, hospedaje
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A ese sitio, capricho de natura,
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Pide; que allí la sombra es más oscura
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Y oculta la avecilla entre el follaje
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Canta con más ternura.
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Tal me detengo en la modesta estancia,
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De gracia y de bondad sacro retiro,
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Donde lo bello realizado miro
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Y del cielo la mística fragancia
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Arrobado respiro.
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Y en balde con ciudades populosas
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Me cerca el mundo y de esplendor profano;
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Natura su ancha escena me abre en vano,
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Y en vano a ver sus ondas majestuosas
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Me invita el Oceano.
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Que la piedra preciosa recatada
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Vale más que los montes de granito;
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Un eco dice más que un alto grito:
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Presta más un rincón de esta morada
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Que el espacio infinito.
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Mas aquí, a poco, sufre el alma y gime
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De afectos tiernos e inquietud llevada;
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El placer que respira la anonada,
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Y al corazon desfallecido oprime
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Enfermedad sagrada.
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Tal, gozando región de luz más pura,
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Ronda la mariposa inadvertida
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La llama que con brillos la convida,
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Y en el nítido umbral de su ventura
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Deja en despojos la infelice vida.
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Análisis métrico
35
Versos
11.2
Media silábica
392
Sílabas totales