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TRÍPTICO DE LA ALHAMBRA III EN LA ALCAZABA

Autor del poema: Álvaro Mutis
El desnudo rigor castrense de estos muros, 14
tintos de herrumbre y llaga, sin inscripciones 13
que celebren su historia, mudos 10
en el adusto olvido de anónimos guerreros, 16
sólo consigue evocar la rancia rutina 14
de la guerra, esa muerte sin rostro, 11
ese cansado trajín de las armas, 11
las mañanas a la espera de las huestes 13
africanas, cuya algarabía ensordece 14
y abre paso a un pánico que pronto 12
ha de tornarse vértigo de ira sin esclusas 15
y así hasta cuando llega la noche 11
sembrada de hogueras, relinchos y susurros 13
que prometen para el alba un nuevo 12
y fastidioso trasiego con la sangre 11
que escurre en el piso como una savia 14
lenta, como un torpe y viscoso camino 13
de infortunio. Y un día un aroma de naranjos, 15
las voces de mujeres que bajan al río 12
para lavar sus ropas y bañarse, 10
el vaho que sube de las cocinas y huele 13
a cordero, a laurel y a especies capitosas, 15
el sol en las almenas y el jubiloso restallar 15
de las insignias, anuncian el fin de la brega 14
y el retiro de los imprevisibles sitiadores. 15
Y así un año y otro año 9
y un siglo y otro siglo, 7
hasta dejar en estos aposentos, 11
donde resuena la voz del visitante 12
en la húmeda penumbra sin memoria, 12
en estos altos muros oxidados de sangre 14
y liquen y ajenos también e indescifrables, 13
esa vaga huella de muchas voces, 11
de silencios agónicos, de nostalgias 12
de otras tierras y otros cielos, 9
que son el pan cotidiano de la guerra, 12
el único y ciego signo del soldado 12
que se pierde en el vano servicio de las armas, 15
pasto del olvido, vocación de la nada. 13

Análisis métrico

39 Versos
12.5 Media silábica
488 Sílabas totales