ADÁN Y EVA XIV
Ah, tú, guardadora del mundo, dormida, preñada de la muerte, quieta. ¡Qué inútil es hablarte, hablarme!.
32
Hombre solo soy, quedé. Quedé manco, podado, a mi mitad quedé.
20
Aquí me muero. Porque los ojos de la muerte me han visto y giran alrededor cazándome, llevándome. Aquí me callo. De aquí no me muevo.
44
Análisis métrico
3
Versos
32
Media silábica
96
Sílabas totales