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MEMORIA SOBRE EL CULTIVO DEL MAÍZ EN ANTIOQUIA CAPÍTULO IV

Autor del poema: Gregorio Gutiérrez González
De la recolección de frutos y de cómo deben alimentarse los trabajadores. 25
Es el amanecer de un día de junio; 12
El sol no asoma, pero ya blanquea 11
Por el oriente el aplomado cielo, 12
Con la sonrisa de su luz primera. 11
Ya dio el gurri su fúnebre chillido 12
Largo y agudo, en la vecina selva; 12
Ya la Roza se va cubriendo en partes 12
Con los jirones de su chal de nieblas. 11
Lanza la choza cual penacho blanco 11
La vara de humo que se eleva recta; 13
Es que antes que el sol y que las aves 11
Se levantó, al fogón, la cocinera. 12
Ya tiene preparado el desayuno 12
Cuando todos los peones se despiertan;1 11
Chocolate de harina en coco negro 13
Recibe cada cual, con media arepa. 12
Con un costal terciado cada uno 11
Todos saliendo van; sólo se queda 11
El muchacho que debe cargar agua, 11
Fregar los trastos y rajar la leña. 10
Van a coger frisoles; por la Roza 11
Los peones sin orden se dispersan 10
Cogiendo a manotadas los racimos 12
Que de las matas enredados cuelgan. 11
Los chócolos picados por las aves 11
Cogen también, y los que están en tierra 11
Echan en el costal y los revuelven 10
De los frisoles con las vainas secas. 11
El que llena su tercio a vaciarlo 11
Va en el rancho, y se vuelve a la faena; 12
Y llenando y vaciando sus costales 10
Siguen sin descansar hasta que almuerzan. 12
Mientras que van y vuelven los peones 9
Que han almorzado ya, la cocinera, 12
Siempre incansable y siempre con buen modo,2 12
Se ocupa sin cesar en sus tareas. 11
En la misma cuyabra aparadora 12
Pone el maíz a remojar, y deja 10
La mitad para hacer la mazamorra, 12
La otra mitad para moler la arepa. 13
Era la cocinera una muchacha 12
Ágil, arrutanada, alta y morena, 12
Que su saya de fula con el chumbe 11
En su cintura arregazada lleva. 12
Descubiertos los brazos musculosos 11
Y la redonda pantorrilla muestra 10
Con inocente libertad, pues sabe 11
Que sólo para andar sirven las piernas. 12
Medio cubre su seno prominente 11
La camisa de tira de arandela, 12
En donde se sepulta su rosario 11
Con sus cuentas de oro y su pajuela. 11
Un poco cortas, negras y brillantes, 10
De su crespo cabello las dos trenzas, 11
Rematando sus puntas en cachumbos, 11
Graciosamente por la espalda cuelgan. 12
Pero vedla cascando mazamorra, 11
O moliendo en su trono, que es la piedra; 13
A su vaivén cachumbos y mejillas, 10
Arandelas y seno, todo tiembla. 10
* 0
Arreglado el fogón alza dos ollas, 12
Y los frisoles echa en la pequeña; 11
Va en la grande a poner la mazamorra, 13
De su quehacer la operación más seria. 13
Se moja en agua-masa las dos manos, 12
Las pone encima de ceniza fresca, 12
Las sacude muy bien, y en la agua-masa 12
Las lava luego y la ceniza deja. 11
De agua-masa y arroz llena la olla, 12
Le echa la bendición, y la menea 10
Con el ahumado mecedor de palo; 12
Sopla el fogón y aviva la candela. 12
Acaba de moler, y con la masa 10
Va extendiendo en las manos las arepas 13
Que coloca después en la callana; 11
Ya tostadas de un lado, las voltea; 11
Y luego las entierra en el rescoldo, 11
Y brasas amontona encima de ellas, 12
Y chócolos encima de las brasas 10
Pone a asar recostados a las piedras: 13
Estos se van dorando poco a poco; 12
Los granos al calor se caponean 10
¡Y exhalan un olor!... que hasta los peones 12
Cuando vienen, un chócolo se llevan. 11
* 0
A las dos de la tarde suena el cacho 12
Para que todos hacia el rancho vengan, 12
Pues ya está la comida. Van llegando 12
Y en el suelo sentados forman rueda. 11
El muchacho que ayuda en la cocina 13
Reparte a los peones las arepas; 11
De frisoles con carne de marrano 11
Un plato lleno a cada par entrega. 12
En seguida les da la mazamorra, 11
Que algunas de ellos con la leche mezclan; 13
Otros se bogan el caliente claro 11
Y se toman la leche con la arepa. 11
Medio cuarto de dulce melcochudo 11
Les sirve para hacer la sobremesa, 12
Y una totuma rebosando de agua 12
Su comida magnífica completa. 11
* 0
¡Salve, segunda trinidad bendita, 11
Salve, frisoles, mazamorra, arepa! 12
Con nombraros no más se siente hambre. 11
«¡No muera yo sin que otra vez os vea!»3 11
¡Pero ay gran Dios! algunos petulantes, 12
Que sólo porque han ido a tierra ajena, 14
Y han comido jamón y carnes crudas, 10
¡De su comida y su niñez reniegan! 11
Y escritores parciales y vendidos4 10
De las papas pregonan la excelencia, 12
Pretendiendo amenguar la mazamorra, 12
Con la calumnia vil, sin conocerla. 11
Yo quisiera mirarlos en Antioquia 11
Y presentarles la totuma llena 10
De mazamorra de esponjados granos, 12
Más blancos que la leche en que se mezclan; 12
Que metieran en ella la cuchara, 11
Y que de granos la sacaran llena,5 10
Cual isla de marfil que flota en leche, 12
Como mazorca de nevadas perlas; 11
Y que dejando chorrear el claro 9
La comieran después, y que dijeran, 10
Si es que tienen pudor, ¿si con las papas 12
Alguno habrá que compararla pueda? 12
¡Oh, comparar con el maíz las papas, 10
Es una atrocidad, una blasfemia! 12
¡Comparar con el rey que se levanta 11
La ridícula chiza que se entierra! 12
Y ¿qué dirían si frisoles verdes 9
Con el mote de chócolo comieran, 11
Y con una tajada de aguacate 11
Blanda, amarilla, mantecosa, tierna....? 12
¿Si una postrera de espumosa leche 13
Con arepa de chócolo bebieran, 11
Una arepa dorada envuelta en hojas, 14
Que hay que soplar porque al partirla humea? 13
Y la natilla.... ¡Oh!, la más sabrosa 10
De todas las comidas de la tierra, 11
¡Con aquella dureza tentadora 11
Con que sus flancos ruborosos tiemblan!... 11
¡Y tú también, la fermentada en tarros, 11
Remedio del calor, chicha antioqueña! 12
¡Y el mote, los tamales, los masatos, 11
El guarrús, los buñuelos, la conserva!... 11
¡Y mil y mil manjares deliciosos 9
Que da el maíz en variedad inmensa!... 11
Empero, con la papa, la vil papa, 11
¿Qué cosa puede hacerse....? No comerla. 12
A veces el patrón lleva a la Roza 12
A los niños pequeños de la hacienda, 12
Después de conseguir con mil trabajos 11
Que conceda la madre la licencia. 11
Sale la turba gritadora, alegre, 12
A asistir juguetona a la cogienda, 13
Con carrieles y jíqueras terciados 10
Cual los peones sus costales llevan. 10
¿Quién puede calcular los mil placeres 11
Que proporciona tan sabrosa fiesta?... 11
¡Ah malhaya volver a aquellos tiempos! 12
¡Ah malhaya esa edad pura y risueña! 13
Avaro guarda el corazón del hombre 12
Esos recuerdos que del niño quedan; 11
Ese rayo de sol en una cárcel 11
Es el tesoro de la edad proyecta. 12
También la juventud guarda recuerdos 11
De placeres sin fin.... pero con mezcla. 11
Las memorias campestres de la infancia 12
Tienen siempre el sabor de la inocencia. 13
Esos recuerdos con olor de helecho 12
Son el idilio de la edad primera, 12
Son la planta parásita del hombre, 11
Que aún seco el árbol, su verdor conservan. 13
¡Oh! pero vosotros, pobres socios6 10
De una escuela de artes y de ciencias, 12
Siempre en medio de libros y papeles 11
Y viviendo en ciudades opulentas; 11
¡Nacidos en la alcoba empapelada 13
De una casa sin patios y sin huerta, 11
Que jamás conocisteis otro árbol 11
Que el naranjo del patio de la escuela! 13
Vosotros ¡ay! cuyos primeros pasos 11
Se dieron en alfombras y en esteras, 11
Y lo que es más horrible, con botines, 11
Vosotros que nacisteis con chaqueta; 11
Vosotros, que no os criasteis en camisa 12
Cruzando montes y saltando cercas, 10
¡Oh, no podéis saber, desventurados, 11
Cuánta es la dicha que un recuerdo encierra! 14
¿Con qué recuerdo alegraréis vosotros7 12
De la helada vejez las horas lentas, 12
Si no tuvisteis perros ni gallinas 11
Ni habéis matado a patos ni culebras?8 13
No endulzarán vuestros postreros días 11
El sabroso balar de las ovejas, 11
De las vacas el nombre, uno por uno, 12
La imagen del solar, piedra por piedra; 12
Las sabaletas conservadas vivas, 11
Sirviendo de vivero una batea; 11
Las moras y guayabas del rastrojo, 10
El columpio del guamo de la huerta; 11
La golondrina a la oración volando 13
Al rededor de las tostadas tejas, 11
La queja del pichón aprisionado, 11
La siempre dulce reprensión materna; 11
La cometa enredada en el papayo, 13
Los primeros perritos de Marbella.... 11
En fin.... ¡vuestra vejez será horrorosa, 12
Pues no habéis asistido a una cogienda! 14

Análisis métrico

212 Versos
11.3 Media silábica
2401 Sílabas totales