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A SOLAS

Autor del poema: José María Gabriel y Galán
¡Qué bien se vive así! Pasan los días 11
sin dejar en el alma sedimentos 11
de insanas alegrías 7
ni de amargos tormentos... 8
Ni el placer emborracha los sentidos 12
con falsos espejismos, revestidos 11
de engañosa apariencia, 9
ni el dolor de vivir en este mundo 12
nos hace maldecir nuestra existencia. 12
¡Qué bien se vive así! Pasan las horas 12
tranquilas y serenas 6
cual ondas de arroyuelo bullidoras 12
que ruedan mansamente sobre arenas. 12
Ni mis pasos acecha un enemigo, 12
ni la calumnia sobre mí se ensaña, 12
ni me hiere a traición el falso amigo 13
que cuanto más me abraza, más me engaña. 13
¡Qué bien se vive así, sin ser testigo 12
de ese culto idolátrico del oro 13
que convierte en mercado la existencia 13
y nos hace vivir en la presencia 10
de miserias que ofenden el decoro 12
y escándalos que alarman la conciencia! 12
¡Qué bien se vive así; qué bien, Dios mío! 11
Ni me roba la farsa el albedrío, 11
ni tiene que estrechar mi honrada mano 13
la mano del ladrón y del impío 9
al par que la del hombre honrado y sano. 12
¡Qué bien se vive sólo a Dios amando, 12
en Dios viviendo y para Dios obrando! 11
La atmósfera serena 8
de esta amorosa soledad amena 13
de los ruidos del mundo está vacía, 11
pero Dios está en ella y Dios la llena 12
con hálitos de amor y de poesía. 10
Al alma no acongojan 8
las diarias mundanas tentaciones 10
que en los abismos del pecado arrojan 13
tantos flacos vencidos corazones. 11
Jamás conturban tan augusta calma 11
los fantasmas del odio y la perfidia, 11
ni la codicia ruin que seca el alma, 12
ni el espectro amarillo de la envidia: 14
jamás se oye rodar por el vacío 11
la maldecida voz, hija insolente 12
de la boca podrida del impío 10
y la boca soez del maldiciente. 9
¡Qué bien se vive así! La vida entera 13
se desvanece en Dios, su Sumo Dueño, 12
y nos abrasa de su amor la hoguera, 12
y el bien es fácil, el vivir risueño, 11
sabroso el pan, reparador el sueño 12
y dulce el esperar para el que espera. 13
Y en este grato estado 8
el espíritu está de Dios más lleno, 12
y el dolor suele ser más resignado, 11
y el placer es más puro y más sereno... 11
Calientan las entrañas 7
generosos deseos de ser bueno; 10
ansiedades extrañas 7
a que antes era el corazón ajeno; 13
misteriosas y nuevas impresiones 10
que tienen escondido 7
del alma en los más íntimos rincones 12
su delicioso nido; 7
sublimes explosiones 7
de amor universal, nunca sentido; 12
deseos de morirse resignado 10
a la Cruz abrazado; 7
infinita ternura 7
que hace llorar con llanto de dulzura; 12
fuego que el alma abrasa..., 9
salto desdén de la mundana escoria... 12
¡El hálito de Dios, que cuando pasa 11
nos deja la nostalgia de la gloria! 11
¡Qué bien así se vive, a Dios amando, 12
en Dios viviendo y para Dios obrando! 11
Mas, ¡ay!, cómo me olvido, 8
en estos pensamientos embebido, 11
de que este hermoso estado 10
del vivir «ni envidioso ni envidiado» 13
es para mí tan breve 7
que, pronto, sí, ¡desvanecerse debe! 11
Éste no es para mí perenne estado; 13
es, no más, un momento de reposo 11
al cuerpo y al espíritu cansado: 11
un descanso en un puerto 8
de este mar de la vida borrascoso, 12
¡un oasis en medio del desierto! 10
Después..., ¡después lo mismo! 7
¡A luchar otra vez por este mundo! 11
¡A saltar de un abismo en otro abismo, 14
con riesgo de rodar a lo profundo!... 11
Pero... ¿y si no rodara? 7
¿Y si Dios de la mano me llevara, 10
y humilde tras Él fuera, 7
y entre tantos abismos no cayera 11
y a la cumbre llegara? 7
¿Será más meritoria 7
la victoria sin lucha así lograda, 12
que la santa victoria 7
con lágrimas y sangre conquistada? 10
¡Oh, no; no vale tanto! 7
No se llega hasta el Dios tres veces Santo, 13
no se llega hasta Vos, ¡oh Dios Divino!, 12
por caminos de flores alfombrados. 11
¡Se llega con los pies ensangrentados 11
por las duras espinas del camino! 11

Análisis métrico

108 Versos
10.6 Media silábica
1142 Sílabas totales