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INSOMNIO

Autor del poema: Antonio Plaza Llamas
Todo está color de tumba: 9
egoísta el firmamento 8
ha escondido las estrellas 9
entre nubarrones densos. 8
Disfruta, noche callada, 8
la paz de los cementerios; 8
y mientras que tú reposas, 7
yo saturado de tedio, 8
de bilis y de cansancio 7
dormir ¡oh noche! no puedo, 8
que el alma llena de espinas 10
no halla quietud ni consuelo, 9
porque mil ideas quemantes 8
como víboras de fuego, 8
impacientes se rebullen 8
en mi excitado cerebro. 9
Salid, hijas del fastidio; 8
me estáis picando los sesos, 9
y quisiera estrangularos, 8
porque mucho os aborrezco. 9
Idos, pues, aprisionadas 8
en el corsé de mis versos, 8
y no esperéis, necias locas, 8
ir prendidas con arreglo 8
a las graves exigencias 8
de los clásicos preceptos. 8
Salid sin orden, desnudas, 8
y os teñiré al ir saliendo, 9
con la baba que ennegrece 9
el hocico del tintero, 8
para que en la luz ridículas 10
tropecéis con un maestro 7
que os sacuda las espaldas; 9
negras hijas de un coplero. 9
Que su ridículo póstumo 9
deja en desatinos métricos. 10
* 0
¡Cuán tristes ¡ay! son las noches 8
que abortan en el silencio 9
fantasmas que tienen vida 8
con el calor del recuerdo! 8
Como la sombra oscilante 9
de escasa luz que está ardiendo 11
frente al velador,produce 9
vagos fantasmas inciertos, 8
de seres que en nuestra historia 10
una página escribieron; 9
página que el alma oculta 10
y está el corazón leyendo; 9
que nuestras propias ideas 7
dejan su cárcel de hueso 8
y se nos ponen enfrente 7
convertidas en espectros. 8
Yo, si fijo en el pasado 9
absorto mi pensamiento, 8
en la pared vacilar 7
miro, fugaces, inquietos, 8
fantasmas que me saludan 8
con estrambótico gesto, 8
y aunque carecen de ojos, 8
me están mirando, lo siento. 9
A tales fantasmas voy, 7
sin querer, reconociendo, 8
a medida que los visto 8
con girones de recuerdos, 8
que en un rincón de la mente 9
puso la mano del tiempo 8
fantasmas que perceptibles 8
son más, si los ojos cierro; 8
porque los miro por fuera, 8
como los miro por dentro; 8
porque en la sombra son blancos 9
y porque en la luz son negros. 8
Pasad, seres misteriosos, 8
de la triste noche engendros; 9
pasad, sombras fugitivas 8
que aborta el remordimiento 10
¿Habéis alzado, quizá, 7
la negra tapa del féretro, 9
sólo para recordarme 8
juveniles desaciertos, 8
ilusiones que pasaron 8
y creencias que se fueron?... 6
iIdos en paz!... ya no soy 7
el joven de locos sueños, 8
que en bacanales impuras 9
y amorosos devaneos, 7
prodigó a los pies del vicio 9
las flores del sentimiento. 8
Pasaron ¡ay! para siempre 8
y en la nada se perdieron 8
las bellas horas, en que 7
el vino, el amor y el juego 9
hacían hervir en mi frente 8
fascinadores ensueños, 8
cuando con alguna hermosa 9
cambiando quemantes besos, 8
el adulador perfume 8
del oriental pebetero, 8
embriagaba mis sentidos 8
en humo espiral subiendo. 9
De aquellos placeres locos, 9
nada queda... Ahora tengo 9
la frente sin ilusiones, 8
el bolsillo sin dinero, 8
sin esperanzas la vida 8
y el corazón sin afectos: 8
no soy aquel cuya alma 8
ardorosa hasta el extremo 10
fue como chispa que brota 8
del yunque de los infiernos: 8
hoy, pobre, triste, impotente, 9
soy un desgraciado viejo, 8
sin horizontes, sin fuerzas, 8
y a quien el destino acerbo 9
encadena con harapos 8
al poste del sufrimiento. 8
Pronto voy a descansar, 7
el sepulcro no está lejos; 9
años, orgías y pesares 7
me empujan a él... ¡Por el cielo 10
que de este planeta inmundo 10
salgo de fastidio lleno, 8
porque la existencia en él 9
es un continuo tormento! 8
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
¿Habrá sueños en la tumba? 8
¿Y qué soñarán los muertos? 7
¿Descenderán los fantasmas 8
de la húmeda tierra al seno, 10
y así, cual celestes nubes 8
forman caprichos diversos, 8
en otras nubes de sombra 8
flotantes crespones negros, 8
fingirán al sepultado 8
con lúgubre movimiento 8
lápidas, tumbas y cruces, 7
calaveras y esqueletos?... 8
¿Se duerme en el ataúd 7
para despertar de nuevo? 8
¿También la muerte es mentira? 9
¿También se nace muriendo? 8
¿Tuve antes otra existencia? 10
Entonces, ya he sido muerto, 9
y de otra tierra en el vientre, 9
quizá de gusanos feto 8
fui, para venir al mundo 8
que de corazón detesto. 8
¿Es el hombre, por desdicha, 8
infatigable viajero, 8
cómico de lo infinito 9
que hace papeles diversos, 9
cambiando en cada planeta 9
de traje, y tal vez de sexo? 8
Cuando acabe mi papel 8
en este sainete necio 8
y cubra el telón de tierra 8
mi pobre cadáver yerto, 8
¿iré bajo nueva forma 8
a Saturno, a Marte o Venus, 10
para volver intangible 8
evocado por un médium, 8
a decirle barbarismos 8
anfibológicos, délficos? 9
¿Hay otra vida tras ésta? 8
¿Es la tumba en punto negro 9
colocado por la muerte 8
entre la nada y el sueño?... 8
Y qué ¿cuándo el estertor 7
se lleva el postrer aliento 9
va a perderse en el vacío 9
el espíritu?... ¡No es cierto! 9
Si fuera así, ¿para qué 8
puso Dios en mi cerebro 8
un águila que atrevida 9
con alas de pensamiento 8
se remonta en un instante 9
a la cumbre de los cielos, 8
y aun allí le falla espacio 9
y aun allí le sobra vuelo? 8
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
¿Es la muerte nada más 7
un letargo cataléptico? 9
¿Inmóvil en el sepulcro 8
oiré zumbar el silencio? 8
¿Veré la luz de la sombra? 8
¿Lamentaré mi aislamiento? 9
¿Aprisionado en mi caja 9
me torturará el recuerdo 9
del sol, del aire y las flores, 8
y del claro azul del cielo? 8
¿Creeré que la que idolatro 9
me olvida en brazos ajenos, 10
y quemará mi cadáver 7
la horrible rabia del celo? 9
¿Me ocurrirá que mis hijos, 9
pobres, débiles y huérfanos, 8
mendiguen ¡ay! un mendrugo 8
de pan humillante y negro? 8
. . . . . . . . . . . 0
¡Qué! ¿me llevará el demonio 9
a su detestable averno 9
para que arda eternamente 10
con uñas y cola y cuernos, 7
con cuernos, aunque me vaya 8
a los abismos soltero?... 8
¡Oh Satanás, Satanás! 7
¡Yo condenarme no puedo, 8
porque tu orgullo y mi orgullo 10
no cabrían en los infiernos!... 8
¿Iré al Purgatorio entonces 10
para estar allí sufriendo, 9
hasta que me saque el cura 9
con sus responsos de a medio? 9
¿Me veré, ¡dicha inefable! 9
en el diamantino cielo 8
con alas en las costillas 8
entonando un himno eterno?... 10
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
¿Qué es la muerte? ¡qué sé yol 8
¿La vida?... no la comprendo. 8
¿Qué soy? ¿qué fui? ¿qué 5
seré?... 2
Misterio, ¡siempre misterio! 8
¡Maldita sea la razón! 7
La razón no es luz, es fuego, 9
fuego que al quemar el cráneo 9
vuelve ceniza el cabello. 9
¡Feliz el que no razona, 8
feliz quien vive creyendo, 8
feliz, feliz quien disfruta 8
la dulce quietud del sueño, 8
sin que mil ideas malditas 8
al brotar de su cerebro, 8
se le coloquen enfrente 8
bajo la forma de espectros! 9

Análisis métrico

243 Versos
7.9 Media silábica
1916 Sílabas totales