INSOMNIO
Todo está color de tumba:
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egoísta el firmamento
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ha escondido las estrellas
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entre nubarrones densos.
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Disfruta, noche callada,
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la paz de los cementerios;
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y mientras que tú reposas,
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yo saturado de tedio,
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de bilis y de cansancio
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dormir ¡oh noche! no puedo,
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que el alma llena de espinas
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no halla quietud ni consuelo,
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porque mil ideas quemantes
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como víboras de fuego,
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impacientes se rebullen
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en mi excitado cerebro.
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Salid, hijas del fastidio;
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me estáis picando los sesos,
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y quisiera estrangularos,
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porque mucho os aborrezco.
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Idos, pues, aprisionadas
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en el corsé de mis versos,
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y no esperéis, necias locas,
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ir prendidas con arreglo
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a las graves exigencias
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de los clásicos preceptos.
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Salid sin orden, desnudas,
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y os teñiré al ir saliendo,
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con la baba que ennegrece
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el hocico del tintero,
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para que en la luz ridículas
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tropecéis con un maestro
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que os sacuda las espaldas;
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negras hijas de un coplero.
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Que su ridículo póstumo
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deja en desatinos métricos.
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¡Cuán tristes ¡ay! son las noches
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que abortan en el silencio
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fantasmas que tienen vida
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con el calor del recuerdo!
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Como la sombra oscilante
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de escasa luz que está ardiendo
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frente al velador,produce
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vagos fantasmas inciertos,
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de seres que en nuestra historia
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una página escribieron;
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página que el alma oculta
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y está el corazón leyendo;
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que nuestras propias ideas
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dejan su cárcel de hueso
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y se nos ponen enfrente
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convertidas en espectros.
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Yo, si fijo en el pasado
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absorto mi pensamiento,
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en la pared vacilar
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miro, fugaces, inquietos,
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fantasmas que me saludan
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con estrambótico gesto,
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y aunque carecen de ojos,
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me están mirando, lo siento.
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A tales fantasmas voy,
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sin querer, reconociendo,
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a medida que los visto
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con girones de recuerdos,
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que en un rincón de la mente
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puso la mano del tiempo
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fantasmas que perceptibles
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son más, si los ojos cierro;
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porque los miro por fuera,
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como los miro por dentro;
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porque en la sombra son blancos
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y porque en la luz son negros.
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Pasad, seres misteriosos,
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de la triste noche engendros;
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pasad, sombras fugitivas
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que aborta el remordimiento
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¿Habéis alzado, quizá,
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la negra tapa del féretro,
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sólo para recordarme
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juveniles desaciertos,
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ilusiones que pasaron
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y creencias que se fueron?...
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iIdos en paz!... ya no soy
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el joven de locos sueños,
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que en bacanales impuras
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y amorosos devaneos,
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prodigó a los pies del vicio
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las flores del sentimiento.
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Pasaron ¡ay! para siempre
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y en la nada se perdieron
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las bellas horas, en que
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el vino, el amor y el juego
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hacían hervir en mi frente
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fascinadores ensueños,
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cuando con alguna hermosa
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cambiando quemantes besos,
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el adulador perfume
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del oriental pebetero,
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embriagaba mis sentidos
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en humo espiral subiendo.
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De aquellos placeres locos,
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nada queda... Ahora tengo
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la frente sin ilusiones,
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el bolsillo sin dinero,
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sin esperanzas la vida
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y el corazón sin afectos:
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no soy aquel cuya alma
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ardorosa hasta el extremo
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fue como chispa que brota
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del yunque de los infiernos:
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hoy, pobre, triste, impotente,
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soy un desgraciado viejo,
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sin horizontes, sin fuerzas,
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y a quien el destino acerbo
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encadena con harapos
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al poste del sufrimiento.
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Pronto voy a descansar,
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el sepulcro no está lejos;
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años, orgías y pesares
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me empujan a él... ¡Por el cielo
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que de este planeta inmundo
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salgo de fastidio lleno,
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porque la existencia en él
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es un continuo tormento!
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¿Habrá sueños en la tumba?
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¿Y qué soñarán los muertos?
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¿Descenderán los fantasmas
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de la húmeda tierra al seno,
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y así, cual celestes nubes
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forman caprichos diversos,
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en otras nubes de sombra
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flotantes crespones negros,
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fingirán al sepultado
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con lúgubre movimiento
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lápidas, tumbas y cruces,
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calaveras y esqueletos?...
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¿Se duerme en el ataúd
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para despertar de nuevo?
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¿También la muerte es mentira?
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¿También se nace muriendo?
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¿Tuve antes otra existencia?
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Entonces, ya he sido muerto,
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y de otra tierra en el vientre,
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quizá de gusanos feto
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fui, para venir al mundo
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que de corazón detesto.
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¿Es el hombre, por desdicha,
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infatigable viajero,
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cómico de lo infinito
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que hace papeles diversos,
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cambiando en cada planeta
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de traje, y tal vez de sexo?
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Cuando acabe mi papel
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en este sainete necio
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y cubra el telón de tierra
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mi pobre cadáver yerto,
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¿iré bajo nueva forma
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a Saturno, a Marte o Venus,
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para volver intangible
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evocado por un médium,
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a decirle barbarismos
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anfibológicos, délficos?
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¿Hay otra vida tras ésta?
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¿Es la tumba en punto negro
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colocado por la muerte
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entre la nada y el sueño?...
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Y qué ¿cuándo el estertor
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se lleva el postrer aliento
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va a perderse en el vacío
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el espíritu?... ¡No es cierto!
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Si fuera así, ¿para qué
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puso Dios en mi cerebro
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un águila que atrevida
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con alas de pensamiento
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se remonta en un instante
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a la cumbre de los cielos,
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y aun allí le falla espacio
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y aun allí le sobra vuelo?
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¿Es la muerte nada más
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un letargo cataléptico?
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¿Inmóvil en el sepulcro
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oiré zumbar el silencio?
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¿Veré la luz de la sombra?
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¿Lamentaré mi aislamiento?
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¿Aprisionado en mi caja
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me torturará el recuerdo
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del sol, del aire y las flores,
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y del claro azul del cielo?
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¿Creeré que la que idolatro
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me olvida en brazos ajenos,
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y quemará mi cadáver
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la horrible rabia del celo?
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¿Me ocurrirá que mis hijos,
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pobres, débiles y huérfanos,
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mendiguen ¡ay! un mendrugo
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de pan humillante y negro?
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¡Qué! ¿me llevará el demonio
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a su detestable averno
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para que arda eternamente
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con uñas y cola y cuernos,
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con cuernos, aunque me vaya
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a los abismos soltero?...
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¡Oh Satanás, Satanás!
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¡Yo condenarme no puedo,
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porque tu orgullo y mi orgullo
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no cabrían en los infiernos!...
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¿Iré al Purgatorio entonces
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para estar allí sufriendo,
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hasta que me saque el cura
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con sus responsos de a medio?
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¿Me veré, ¡dicha inefable!
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en el diamantino cielo
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con alas en las costillas
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entonando un himno eterno?...
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¿Qué es la muerte? ¡qué sé yol
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¿La vida?... no la comprendo.
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¿Qué soy? ¿qué fui? ¿qué
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seré?...
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Misterio, ¡siempre misterio!
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¡Maldita sea la razón!
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La razón no es luz, es fuego,
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fuego que al quemar el cráneo
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vuelve ceniza el cabello.
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¡Feliz el que no razona,
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feliz quien vive creyendo,
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feliz, feliz quien disfruta
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la dulce quietud del sueño,
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sin que mil ideas malditas
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al brotar de su cerebro,
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se le coloquen enfrente
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bajo la forma de espectros!
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Análisis métrico
243
Versos
7.9
Media silábica
1916
Sílabas totales