SONETO
Un soplo que venía de lo alto honda llama
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infundió en los oscuros canales de mis huesos;
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y supe del dolor de arcanos embelesos,
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y gusté el voluptuoso martirio del que ama.
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El fuego que en su gruta mi corazón inflama
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ciñome en una ardiente constelación de besos;
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sentí en mi ser los signos de la elección impresos;
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mudado en lunas místicas vi el sol de mi oriflama.
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Largos días mi boca pegada estuvo al filo
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—ceniza y miel— del ánfora profunda de la muerte;
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midió mi ojo el vórtice del abismal asilo.
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Mas el mudo relámpago de Dios prendió mi tea,
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y de mi avara sombra alzó el Señor el fuerte
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monte en que ahora a su hálito mi espíritu flamea.
19
Análisis métrico
14
Versos
15.4
Media silábica
215
Sílabas totales