NOCTURNO
Padre Nuestro, que estás en los cielos,
11
¡por qué te has olvidado de mí!
10
Te acordaste del fruto en febrero,
12
al llagarse su pulpa rubí.
9
¡Llevo abierto también mi costado,
11
y no quieres mirar hacia mí!
8
Te acordaste del negro racimo,
11
y lo diste al lagar carmesí;
9
y aventaste las hojas del álamo,
11
con tu aliento, en el aire sutil.
11
¡Y en el ancho lagar de la muerte
10
aun no quieres mi pecho oprimir!
10
Caminando vi abrir las violetas;
11
el falerno del viento bebí,
9
y he bajado, amarillos, mis párpados,
12
por no ver más enero ni abril.
10
Y he apretado la boca, anegada
12
de la estrofa que no he de exprimir.
12
¡Has herido la nube de otoño
11
y quieres volverte hacia mí!
8
Me vendió el que besó mi mejilla;
11
me negó por la túnica ruin.
9
Yo en mis versos el rostro con sangre,
11
como Tú sobre el paño, le di,
10
y en mi noche del Huerto, me han sido
11
Juan cobarde y el Ángel hostil.
9
Ha venido el cansancio infinito
12
a clavarse en mis ojos, al fin:
10
el cansancio del día que muere
9
y el del alba que debe venir;
9
¡el cansancio del cielo de estaño
11
y el cansancio del cielo de añil!
10
Ahora suelto la mártir sandalia
11
y las trenzas pidiendo dormir.
8
Y perdida en la noche, levanto
10
el clamor aprendido deTi:
9
¡Padre Nuestro, que estás en los cielos,
11
por qué te has olvidado de mí!
10
Análisis métrico
38
Versos
10.2
Media silábica
389
Sílabas totales