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VIII. HUELGA DE CÉLULAS

Autor del poema: Julio 21 de 1912 Amado Nervo
Este concurso de células, 9
unánimes en su intento 9
misterioso de que dure 8
la intensa vida en mi cuerpo; 10
esos miles de millones 8
de pequeñitos cerebros, 8
que, con disciplina 6
admirable en el esfuerzo, 9
se dividen el trabajo 8
de mis órganos diversos, 8
y mantienen el fenómeno 8
de mi existir en el tiempo, 9
un día, quizá cercano 7
(mañana, tal vez hoy mesmo), 8
han de declararse en huelga, 9
porque en el reloj eterno 9
sonó el instante... 6
¡Qué júbilo 4
entonces el del colegio 8
aquel, más de cuarenta años 9
a mi espíritu sujeto! 9
¡Qué alegría en el cotarro 9
innúmero y turbulento! 8
Cada grupo ha de tirar 8
por su lado, con estruendo: 8
—¡Vuelvo a la rosa!, dirá 8
uno; y otro: ¡Al aire vuelvo! 9
y otro: ¡Al agua!; y otro: ¡Al barro! 10
y otro: ¡Al carbón!; y otro: ¡Al hierro!; 10
y otro: ¡Al la cal!; y otro: ¡Al fósforo!; 11
y otro: ¡Al la mar!; y otro: ¡Al cielo! 10
Y mi espíritu entretanto, 9
verá feliz, sonrïendo, 7
la disociación bendita 8
que restituye al Acervo 9
lo prestado... 4
Mas de pronto, 4
movido por el recuerdo 8
más hondo, más persuasivo, 8
más amante, más inmenso, 8
se preguntará a sí mismo: 9
—Bien, y yo, ¿adónde me vuelvo? 8
—¡A mis brazos!—gritará 7
en la eternidad tu acento... 10
Y cuando los dos, fundidos 7
en una sola alma estemos, 10
el océano infinito 8
nos absorberá en silencio... 9

Análisis métrico

48 Versos
8.2 Media silábica
393 Sílabas totales