← Volver a Explorar

DE LOS ASESINOS

Autor del poema: Armando Romero
I 1
Los asesinos olían a vaca y tierra aunque de común 17
viajaban en jeeps o en automóviles negros a conciencia. En su 20
niñez compartía con ellos un amor a los tangos que los 17
hacía llorar de emoción cuando él se 12
detenía al borde de sus cantinas a escuchar, perdido en la 20
dulzura mortal de los bandoneones. Su hermano, aterrorizado, le rogaba 25
que siguiera a casa, y ellos sonreían tiernos y cómplices 16
con sus dientes a caballo: el brillo de sus ojos contrastaba eterno con 23
el brillo de sus armas. 7
II 1
En la cantina de El Pijao nunca mataron a nadie, que yo sepa, aunque 23
los asesinos bebían aguardiente y cantaban rancheras 17
y tangos hasta la madrugada. Pero en la de Don Miguel, donde 19
había un árbol hermoso y le regalaban una almendra de 19
dulce cada vez que compraba algo para su madre, murió abaleado 22
el pobre hombre que esa noche pedía agua, por favor, golpeando 20
en todas las ventanas. 7
III 1
Del pasto de las fieras también comía su rabia cuando en 17
el desfile de la soledad oía el murmullo de los asesinos. Si 21
era en la noche arrastraban sus pies como si fueran chamizas puestas a 23
barrer el patio; si era en la tarde sólo el sol violento 19
desafiaba la ira de sus armas en la mesa de la cantina. Ganas daban de 25
sacar la cauchera y ponerlos a raya, pero a doble llave su madre lo 23
encerraba cuando, antecito de la cena, el toque de queda dictando la 24
soledad se quedaba. 7
IV 1
De los sobrevivientes hablaba con H. aquella tarde en Cincinnati y 21
recordamos al obrero blando de algodón en la fábrica de 20
telas, al limpiador de zapatos en la Plaza de Caycedo, a la prostituta 24
sin dientes que se llamaba Divina y tenía una 15
pollera amarilla, y a otros que fueron doctores y abogados con sus 22
tenazas. Nos quedamos en silencio cuando vino de improviso el aullido 24
de los asesinos. 6
V 0
Cuando oyó su grito el padre suspendió la lectura: los 18
asesinos se habían apoderado de sus sueños. Con cuidado 20
y dulzura lo llevaron hasta la cama y la madre dijo: No hay que leerle 22
más a este muchacho, se le suben los nervios. 14

Análisis métrico

40 Versos
16.3 Media silábica
653 Sílabas totales