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EL DERRUMBAMIENTO I EL SALMO DE LAS CUMBRES

Autor del poema: José Santos Chocano
Silencio y paz. 4
El monte de agrias puntas, 8
que en afilar la cúspide se afana, 13
es un titán con las dos manos juntas 11
en la actitud de una oración cristiana. 14
Las cumbres de sinuosas inflexiones 11
como oleajes de horrendos cataclismos, 13
parecen formidables corazones 11
enterrados de punta en los abismos. 12
El alto monte que hasta el cielo crece, 13
de orgullos fieros y ambiciones sumas, 12
vertiendo agua en los cóncavos, parece 13
Hércules que se humilla hilando espumas... 14
Cual si Moisés abriera 7
una senda a su ejército bravío, 12
súbitamente la montaña entera 12
se parte en dos para dar paso al río 12
Por entre la montaña, en la espesura 13
protesta el río con clamor de fraguas: 11
límpida raya en cabellera obscura, 13
a veces con la red de la verdura 11
cubre las desnudeces de sus aguas. 11
Esos que, sin llorar e indiferentes, 12
sonríen del dolor que les arredra, 10
podrían ahí ver que hasta la piedra 11
sabe también llorar, ¡llora torrentes! 11
En la noche ¡oh visión la de las cumbres! 12
La noche bajo el ala abriga estrellas, 14
sombras de sombras, fugas de vislumbres, 11
golpes de trueno y tajos de centellas. 11
Ahí... sobre esa cumbre que reposa, 12
se ven los astros palpitar con vida, 11
simulando, en las sombras, la caída 11
de una como nevada luminosa, 12
pero perpetuamente suspendida. 11
Y hasta ahí... por las cúspides bifrontes, 12
con pie de acero y corazón de brasa, 12
irá el tren de lejanos horizontes, 12
que superpuestos túneles traspasa 11
como una aguja que cosiera montes... 13

Análisis métrico

40 Versos
11.5 Media silábica
460 Sílabas totales