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NOCTURNO EN AL-MANSURAH

Autor del poema: Álvaro Mutis
Tendido en un jergón de la humilde morada del escriba Fakhr-el-Din, 22
Luis de Francia, noveno de su nombre, ausculta la noche del delta. 20
Los pies descalzos de los centinelas 11
pisan el polvo del desierto que llega con el viento. 16
Insomne, el prisionero ha vigilado paso a paso la invasión 22
de las sombras. Los más leves susurros se han ido apagando 19
hasta dejarlo inmerso en el ámbito de tinieblas 17
que palpitan en un aleteo de lienzos sin límites. 16
Reza el Rey y pide a Dios que tenga clemencia 14
de su gente ahora que todo ha terminado. 15
Un sordo dolor corroe su vigilia. Por virtud de la encendida 20
palabra del Rey Santo, caballeros y siervos 13
burgueses y campesinos, gentes de a pie y de a caballo, 17
acudieron de todos los rincones de Francia. 14
Ahora quedan en el campo, ración para los buitres, 16
o gimen en las galeras del infiel. 11
Sólo algunos grupos en derrota consiguieron 15
embarcar rumbo a Malta y a Chipre. 11
Tal fue la batalla a orillas de Bar-al-Seghir. 15
Un servidor de la escritura, Dios lo bendiga, 15
ha dado asilo al más grande Rey de Occidente. 16
Prisionero del Sultán de Egipto, yace 13
en un mísero lecho al amparo de la morada 16
de Fakhr-el-Din en un oscuro arrabal de Al-Mansurâh. 16
El prisionero supo acoger la hospitalidad del escriba 20
con la clara sonrisa de los bienaventuradas 15
y la austera gentileza del abuelo de Borbones y Trastámaras. 20
La brega de varios días de incesante batallar 15
lo ha dejado sin más fuerzas que la de su alma 15
señalada por la mano del Altísimo. 13
La noche va borrando las heridas de su conciencia, 16
va disolviendo la desfallecida miseria de su desaliento. 20
Un centinela se asoma por la ventana 14
pero retira presuroso la mirada 13
al ver que Luis se ha vuelto hacia él. 11
De ese cuerpo desmayado y sin fuerzas 12
se desprende la inefable energía de los santos: 16
sin armas, con las ropas desgarradas, sucias de lodo y sangre, 18
es más sobrecogedora aún y más patente 13
la augusta majestad de su presencia. 12
Ningún trono podría realzar mejor 10
le especial condición de sus virtudes 12
que este desastrado jergón cedido 12
por Fakhr-el Din modesto escriba en Al-Mansurâh. 14
Reza el Rey y pide por su gente, por el orden de su reino, 18
porque se cumpla en él la promesa del Sermón de la Montaña. 19
El agua desciende por el delta 10
en un silencio de aceites funerales. 13
Se dijera que la noche ha confundido 13
el curso del tiempo en la red de sus tinieblas incansables. 18
Luis de Francia, noveno de su nombre, mueve apenas 16
los labios en callada plegaria y se entrega 14
en manos del que todo lo dispone 11
en la vasta misericordia de sus designios. 14
Su pecho se alza en un hondo suspiro 13
y comienza a entrar mansamente en el sueño de los elegidos. 20

Análisis métrico

56 Versos
15.2 Media silábica
850 Sílabas totales