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ECCE HOMO

Autor del poema: José Santos Chocano
Cuelgo mi arpa en un sauce, al fin rendido, 14
cual los bardos llorosos de Israel. 10
¡Ojalá que haya en mi sepulcro un nido, 14
como en boca de león panal de miel! 11
Flébil el corazón, mustio el cerebro, 12
quejas al viento doy, llantos al mar: 10
soy un molino que mis aspas quiebro 11
cansado sólo de girar, girar... 10
Molino roto, cada vez que siente 11
el soplo que otros tiempos lo animó, 12
cual simbólico signo, lentamente 11
traza en los aires un inmenso ¡No! 11
¿Para qué resistir? La vida entera 12
es un ábrego, un soplo, un huracán, 12
que de tanto agitarnos la bandera 12
la desfleca en jirores que se van... 11
¿A qué luchar? La cumbre desolada 11
se fatiga de tanta tempestad. 10
¡Nunca por nadie luchará la espada 12
de este libertador sin libertad! 11
Rendido así, mi espíritu se opaca, 14
por más que entre los cánticos sin fin, 11
en mis nubes, redondo se destaca 11
el sol como una boca de clarín. 11
Rendido así, como cuartel de invierno 13
que la tropa de ensueños escogió, 11
tengo en mi alma cenizas de un infierno 14
que un soplo de los cielos apagó... 11
Tranquilo al fin, sin que ya pueda nadie 12
mis dulces paraísos profanar, 9
¡apagada la hoguera, el nimbo irradie! 14
Laguna quiero ser, ya que fui mar... 10
Mi alma es como un vetusto lazareto, 14
donde los sueños que enfermó el ideal 12
rezan fervientes con afán inquieto 11
el —Líbranos, Amor, de todo mal... 10
Vate desorientado y sin ventura, 11
encontré como solo porvenir 10
un odio que me cava sepultura 11
y un amor que me ayuda a bien morir... 12
Soy como un seco pajonal quemado 12
que un sueño de cenizas duerme en paz, 12
con los surcos borrosos del arado 11
sobre la gris desencajada faz... 10
Conforme con mi suerte, a ella me inclino 14
como la palma al golpe del simún; 11
mas no daré —si cambia mi destino— 11
un solo bien por el dolor común. 10
Egoísta, ya nunca en mis enojos 11
al engreído déspota heriré, 10
por ese pueblo que después los ojos 11
vuelve con duda á quien lo vio con fe. 11
Silente, mudo, sin cantar... ¡Mentira! 11
¡Mentira que esté nunca sin cantar! 11
Mientras tenga en mis manos una lira, 12
—salvavidas del alma— échenme al mar... 12
Mi musa es el magnífico incensario 13
que, en las misas sangrientas del dolor, 11
amontona en las grietas del calvario 12
cenizas de ternura, ascuas de amor... 12
Descuelgo mi arpa, pero estoy rendido; 13
Canto, pero no canto con afán; 10
¡porque he encontrado en mi sepulcro un nido, 15
pero de aves que nunca volarán!... 11

Análisis métrico

64 Versos
11.5 Media silábica
737 Sílabas totales