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A ORILLAS DEL TEQUENDAMA

Autor del poema: 1878. Antonio José Restrepo
¡Déjame ver tus ondas, Tequendama, 11
Que el viento en el espacio desparrama 13
Cual nítido vellón; 6
Déjame colocar en tu corriente, 11
No la guirnalda que soñó mi mente, 11
¡Mi propio corazón! 6
Yo de ese polvo que revuelves fiero 12
Soy amasado. Tu morir prefiero 11
Al vivir del dolor; 6
Nacido del desierto entre las brumas, 12
Al tocar en mi frente tus espumas 11
Me da placer tu horror. 7
Cansado llego a tu silvestre orilla, 13
En la que apenas el primero brilla 12
Rayo del almo sol; 6
Leve gasa de plata, como un velo, 12
Del fondo de tu abismo sube al cielo 13
Con tintes de arrebol. 7
La sola inmensidad que te rodea, 11
Ese eterno girar que me marea, 11
¡Redoblan mi emoción!... 7
La ciudad, su bullicio, su locura 11
Lo sensual del amor y la hermosura, 11
Junto de ti ¿qué, son?... 6
¿Qué de un pecho cobarde la tristeza 12
Si el recuerdo fatal de una belleza 13
Le punza el corazón?... 7
¿Qué de un alma sin fe, sin esperanza, 12
Que alcanza a todo y a elevar no alcanza 15
Al cielo una oración?... 8
¡Cuántas veces el hombre primitivo, 11
Buscando a su dolor un lenitivo, 12
Treguas a una pasión, 7
En tu férvido espejo se arrobara 13
Y una plegaria a tu creador alzara 12
¡Llena de fe y unción! 6
¡Humo no más de un labio conmovido, 12
Con el humo de tu onda confundido, 12
Una voz y otra voz! 6
El labio humano, que el temor desata, 13
Cuyo piadoso acento le arrebata 13
Su imperio a la razón, 8
¡Y el eco de tu selva sempiterno, 11
Hoy sonido no más, ayer infierno 11
Del indio soñador! 6
¡La aspiración humana indefinida, 13
Que en lo secreto de la muerte anida, 13
Y tu ciego turbión!... 5
¿Que a mi las preces con que el hombre quiere 13
Reanimar la esperanza que se muere, 12
Evitar el dolor? 6
¿Qué del que humilla la cerviz al yugo 12
Y hace del sacerdote su verdugo, 11
Confiándole su honor?... 7
¡Busqué a Dios en la ciencia de los hombres 12
Y sólo hallé el error con falsos nombres 12
Dictados por la fe! 6
Dime, la fuerza que constante agita 12
Tu ingente mole a la conciencia grita 13
—¿«Es Este, adora en él»? 8
El iris que en tu frente resplandece, 12
Tu trueno que los bosques ensordece, 11
Tu regia majestad, 6
¿Pueden acaso con su lengua muda 11
Llevar la calma al corazón que duda, 12
Mostrarle la verdad? 6
¿Es consciente la fuerza que te empuja? 12
¿Lleva vida en su seno la burbuja 12
Que a tu fondo cayó? 7
¿No es el mundo un autómata que gimo 13
Bajo una ley eterna que le oprime? 13
¿Es esa ley un Dios?... 6
¡Tinieblas y mudez!... En la penumbra 10
De la conciencia humana sólo alumbra 13
La luz de la razon; 6
Ella las zarzas del camino baña, 11
Muestra al hombre, tras árida montaña, 12
Valle de redención. 6
Su tibio rayo enrojeció la pira 12
En que postrado yace, ardiendo en ira, 13
El déspota feroz; 6
En que se tuesta el labio del malvado 12
Que elevó la impostura a apostolado 15
De infame religión... 7
Ella me dice que la luz del día, 10
Las tempestades de la mar bravía, 10
¡Tu misma hermosa faz, 7
Notas son del poema misterioso 10
Con que arrulla su sueño voluptuoso 12
El alma universal! 7
Tú eres no más que un átomo brillante 13
Perdido en las entrañas del gigante 12
Increado creador. 5
Sin pensamiento, inmoble, estacionario, 13
Sin un foco de amor en tu santuario, 12
¡Cuán triste es tu misión!... 7
El hombre en tanto es genio: de sus manos 13
Brota la luz que inunda los arcanos 12
De lo que fue y lo que es; 7
Lleva en su mente el universo entero, 14
A su pecho da Amor el derrotero, 12
su alma el interés... 7
Perdona si en lugar de poesía, 10
De flores y esmeralda y ambrosía, 10
¡De cántigas de amor, 7
Dejo en tu orilla descarnada idea 13
Apenas tinta con la luz febea 10
De un bardo del dolor!... 7
No existen hoy ni sílfides, ni ondinas, 13
Ni náyades, ni faunos; argentinas 11
Voces no suenan ya 6
En la concha de nácar de los mares: 11
El ángel de la noche en los palmares 12
¡No ha vuelto a suspirar!... 8
Rompió su carro el sol; hoy pobre estrella, 13
Con manchas en la faz, tímida y bella, 11
Cruza la inmensidad. 7
Callaron las sirenas y tritones; 10
El error y la fe... las ilusiones, 10
Y aun los Dioses... ¡se van!... 6
¡Adiós, vertiginosa catarata!... 11
¡Cuando se acabe para mí la grata 12
Ilusión de amar más, que es ya morir, 12
A ti vendré; y en tu fulgente espira 12
Mi mano inerte arrojará mi lira 13
Con tus últimos ecos a gemir!... 10

Análisis métrico

126 Versos
10.2 Media silábica
1284 Sílabas totales