CANTO XIII
¿Quién me llama, quién me enciende los ojos de leopardos
16
en la noche de los tamarindos?
10
Callan las guitarras el soplo misterioso de la muerte,
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y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar.
17
Ellos son los habitantes de la noche,
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cuando el silencio se difunde en las estrellas,
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y el animal doméstico se mueve por los corredores,
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y los pájaros nocturnos visitan la iglesia de la aldea,
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por donde pasan todos los muertos,
10
donde moran santos ensangrentados.
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Por las sombras corren caballos sin cabeza,
13
y las arenas de la calle van hasta el confín,
14
donde el espanto reúne sus animales de fuego.
16
Y es la noche que ampara la existencia a solas,
16
en el niño insomne, en el buey cansado,
13
en el insecto que se defiende en la hojarasca,
16
en la curva de las colinas, en los resplandores
15
de las rocas y los helechos frente a los astros,
14
en el misterio en que te escucho
11
con una vasta soledad de mi corazón.
13
Padre mío, padre de mis sombras.
9
Y de mi poesía.
4
Análisis métrico
22
Versos
13.5
Media silábica
297
Sílabas totales