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HORAS NEGRAS

Autor del poema: Antonio Plaza Llamas
Coplero a quien inspira el desencanto, 13
trovador sin futuro y sin amores, 11
sobre la tumba de mis sueños canto 11
al colocar mi búcaro de flores. 11
Odia el mundo mi canto descreído, 11
el estigma social tiznó mi frente... 11
cárabo del dolor, cada gemido 11
me concita el sarcasmo de la gente. 12
Sin luz el alma la ilusión desdeña, 12
el pesar no la irrita ni la abate, 13
y ni la frente envejecida sueña, 11
y ni el leproso corazón me late. 11
Repugna a todos mi fatal delirio 12
repelen todos mi sufrir eterno, 11
que brilla en mi aureola de martirio 12
la fatídica flama del infierno. 11
Devorado por negra pesadumbre 11
lanzo en vez de sollozos carcajadas; 12
porque de infame crápula en la lumbre 13
arrojé mis creencias adoradas. 10
En aras de la fe vertí mi llanto; 11
perdida ya la fe, busqué la orgía; 11
pero el vicio acreció mi desencanto, 13
y el vicio, la virtud, todo me hastía. 11
A mi gastado corazón de lodo 11
nada, en fin, es capaz de conmoverlo, 12
y perezoso, indiferente a todo 12
no puedo ser feliz, ni quiero serlo. 11
Mi vida ha sido decepción horrible, 12
el mundo sin piedad ha envenenado 12
mi corazón que, un tiempo tan sensible, 12
no sufre al encontrar un desgraciado. 12
Y si me duelo del dolor ajeno 10
mi risa burla ese dolor profundo, 12
que si a mi corazón queda algo bueno 13
me da vergüenza que lo sepa el mundo. 12
Cuando la pena torturó mi vida, 11
la cruda pena la insulté yo mismo, 12
porque soberbio disfracé la herida 12
con el torpe descaro del cinismo. 11
En el albor de juventud sensible 11
amaba todo, porque fui creyente 11
yo deliré buscando lo imposible 12
y de mentiras se pobló mi frente. 10
Yo combatí con ánimo esforzado 12
contra la saña de mi suerte adversa; 12
pero en la lucha atleta fatigado, 13
sentí agotarse mi gigante fuerza. 12
Me presentó pensiles engañosos 11
en su espejo ese mundo fementido, 13
cual presenta cambiantes primorosos 11
débil burbuja en su cristal fingido. 12
Yo también la ilusión vestí de gala 12
del placer en los cármenes risueños, 11
yo también de Jacob fijé la escala 12
para subir al mundo de los sueños. 11
Soñé con la virtud cándidos lirios 11
y quise, necio, de ilusión beodo, 10
subir a la región de los delirios; 11
pero al querer subir, caí en el lodo. 12
Yo rebusqué sediento de placeres, 11
de amistad y de amor las emociones, 12
y turbas mil de amigos y mujeres 10
vinieron a matar mis afecciones. 11
Al ver mis sentimientos chasqueados 10
burlé yo mismo mi amoroso empeño, 13
y ya no alcé castillos encantados 11
sobre la base efímera del sueño. 12
De mi pobre ilusión asesinada 12
los restos profanó mi ánima impía; 12
porque el cadáver de mi fe burlada 12
alumbré con las luces de la orgía. 11
Y di culto a ese mundo estrafalario, 13
y en mi gastada juventud inquieta, 11
vestido de arlequín subí al calvario 13
y empapé con mi llanto la careta. 11
En irritantes goces crapulosos 11
escarneciendo mi penar ingente, 11
hice cabriolas y tragué sollozos, 10
y lleno de ira divertí a la gente. 12
Mas penitente ya, sufro callando 11
y consumido de letal tristeza, 10
por la vía dolorosa voy cargando 11
la ridícula cruz de mi pobreza. 11
Histrión a quien el mundo no perdona, 11
héroe de carnaval, mártir maldito, 11
un birrete de loco es mi corona 12
y por túnica llevo un sambenito. 11
Y nutrido de negras decepciones, 10
avergonzado en mi vejez, reniego 12
del enjambre de locas ilusiones 11
que acarició mi juventud de fuego. 12
Ilusiones brillantes halagaban 11
a mi edad juvenil que yo maldigo, 12
y sediento de gloria me agitaban 11
sueños de rey en lecho de mendigo. 11
Soñé en la gloria con delirio tanto, 12
fue tal la audacia de la mente loca, 12
que la gloria de Dios, único y santo, 11
a mi osada ambición pareció poca. 13
Más Dios abate mi soberbia rara, 11
y encuentro justa la expiación severa; 12
que si la gloria que soñé alcanzara 12
Satanás vencedor acaso fuera. 11
Fue mi sueño una ráfaga ilusoria; 13
no existe ese laurel que busqué loco, 13
que para darme mi imposible gloria 12
el orbe es nada, lo infinito poco 13
Para pedir la gloria que yo anhelo 12
que desván estorboso encuentro el cielo 13
es débil, impotente la palabra; 11
do el pensamiento audaz se descalabra. 13
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
. . . . . . . . . . . 0
Ya no me importa mi dolor presente, 12
ya no me importa mi dolor pasado, 12
el porvenir lo espero indiferente... 13
lo mismo es ser feliz que desgraciado. 12
Sólo ambiciono de fastidio yerto, 12
cansado ya de perdurable guerra, 11
el acostarme en mi cajón de muerto 12
dormir en paz debajo de la tierra. 11

Análisis métrico

124 Versos
11.2 Media silábica
1389 Sílabas totales