← Volver a Explorar

GÓNGORA

Autor del poema: Luis Cernuda
El andaluz envejecido que tiene gran razón para su orgullo, 21
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante, 17
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte, 15
Harto de su pobreza noble que le obliga 14
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las 21
sombras, 2
Más generosas que los hombres, disimulan 13
En la común tiniebla parda de las calles 13
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje; 22
Harto de pretender favores de magnates, 13
Su altivez humillada por el ruego insistente, 16
Harto de los años tan largos malgastados 13
En perseguir fortuna lejos de Córdoba la llana y de su muro 20
excelso, 3
Vuelve al rincón nativo para morir tranquilo y silencioso. 19
Ya restituye el alma a soledad sin esperar de nadie 19
Si no es de su conciencia, y menos todavía 13
De aquel sol invernal de la grandeza 12
Que no atempera el frío del desdichado, 13
Y aprende a desearles buen viaje 10
A príncipes, virreyes, duques altisonantes, 14
Vulgo luciente no menos estúpido que el otro; 16
Ya se resigna a ver pasar la vida tal sueño inconsistente 20
Que el alba desvanece, a amar el rincón solo 16
Adonde conllevar paciente su pobreza, 13
Olvidando que tantos menos dignos que él, como la bestia 18
ávida 3
Toman hasta saciarse la parte mejor de toda cosa, 17
Dejándole la amarga, el desecho del paria. 15
Pero en la poesía encontró siempre, no tan 13
sólo hermosura, sino ánimo, 11
La fuerza del vivir más libre y más soberbio, 13
Como un neblí que deja el puño duro para buscar 17
las nubes 3
Traslúcidas de oro allá en el cielo alto. 15
Ahora al reducto último de su casa y su huerto le alcanzan 21
todavía 3
Las piedras de los otros, salpicaduras tristes 14
Del aguachirle caro para las gentes 12
Que forman el común y como público son arbitro 15
de gloria. 3
Ni aun esto Dios le perdonó en la hora de su muerte. 17
Decretado es al fin que Góngora jamás fuera poeta, 17
Que amó lo oscuro y vanidad tan sólo le dictó sus 17
versos. 2
Menéndez y Pelayo, el montañés henchido por 14
sus dogmas, 3
No gustó de él y le condena con fallo inapelable. 17
Viva pues Góngora, puesto que así los otros 14
Con desdén le ignoraron, menosprecio 12
Tras del cual aparece su palabra encendida 15
Como estrella perdida en lo hondo de la noche, 16
Como metal insomne en las entrañas de la tierra. 16
Ventaja grande es que esté ya muerto 12
Y que de muerto cumpla los tres siglos, que así pueden 15
Los descendientes mismos de quienes le insultaban 15
Inclinarse a su nombre, dar premio al erudito, 16
Sucesor del gusano, royendo su memoria. 14
Mas él no transigió en la vida ni en la muerte 15
Y a salvo puso su alma irreductible 13
Como demonio arisco que ríe entre negruras. 15
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora vencido; 16
Gracias demos a Dios por la paz de Góngora exaltado; 17
Gracias demos a Dios, que supo devolverle (como hará con 18
nosotros), 3
Nulo al fin, ya tranquilo, entre su nada. 13

Análisis métrico

66 Versos
13.7 Media silábica
903 Sílabas totales