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COLOQUIO BAJO EL CIPRÉS

Autor del poema: Andrés Eloy Blanco
Y ahora, en el crepúsculo, es la hora 13
de mirarnos las caras 7
con poco hablar y con decirlo todo, 11
seis ojos y tres ánimas, 7
la confluencia de todo en el silencio, 12
mi ser que se convoca, como el agua en el agua, 16
en un solo mirar mi turno entero 12
mi vida entre mis tardes y tus albas, 11
porque es bueno pensar que cualquier día, 11
quizá muy pronto, sea para el ciprés mi alma 14
y en una tarde de las tardes mías 10
o en un amanecer de tus mañanas, 12
te apartes una gota de otra gota 13
para que entre en tus ojos mi última mirada. 16
Por eso, en este ocaso, ya es la hora 14
de entregarte mi lámpara, 9
ya nos llegó el momento 8
de que tu mano encienda la luz que se me apaga. 16
Mi luz, mi pobre luz a ti confío, 10
farol en tu pasillo, veladora en tu cama; 15
no digas que es linterna para encontrar a un Hombre 17
sino luz de sereno que ayude a los que pasan. 16
En las noches sin luna, cuélgala en el camino, 15
en las de tempestad ponla en la playa, 12
haz de mi luz un hecho que ilumine tu mano 15
y de tu mano un hecho de tierra iluminada. 15
Y así como te doy el cuido de mi luz 12
y así como te pido cultivarla, 11
como te doy mi luz, te doy mi sombra, 11
sólo para tu amor y tu esperanza; 12
también la sombra puede cultivarse 11
si se le da la vecindad del alma; 11
como se siembra un árbol en la tierra 12
puede sembrarse un sueño en la almohada. 14
Si hasta mi misma luz llega a faltarte, 13
mi sombra estará siempre detrás de tus pisadas. 15
Más que mi luz, tuya 6
mi sombra acostada, 7
no hay quien te la quite, 7
sombra no se apaga, 7
tuya para siempre; 6
hijo de mi alma 6
la sombra es lo único 8
que no arrastra el agua. 8

Análisis métrico

44 Versos
11.5 Media silábica
504 Sílabas totales