UN LACÓNICO GRITO…
Yo te digo: «Alma mía, tú saliste
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con vestido nupcial de la plomiza
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eternidad, como saldría una ala
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del nimbus que se eriza
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de rayos; y una mañana has de volver
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al metálico nimbus,
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llevando, entre tus velos virginales,
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mi ánima impoluta
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y mi cuerpo sin males».
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Mas mi labio, que osa
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decir palabras de inmortalidad,
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se ha de pudrir en la húmeda
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tiniebla de la fosa.
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Mi corazón te dice: «Rosa intacta,
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vas dibujada en mí con un dibujo
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incólume, e irradias en mi sombra
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como un diamante en un raso de lujo».
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Mi corazón olvida
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que engendrará al gusano
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mayor, en una asfixia corrompida.
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Siempre que inicio un vuelo
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por encima de todo,
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un demonio sarcástico maúlla
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y me devuelve al lodo.
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Tú misma, blanca ala que te elevas
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en mi horizonte, con la compostura
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beata de las palomas de los púlpitos,
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y que has compendiado en tu blancura
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un anhelo infinito,
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sólo serás en breve
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un lacónico grito
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y un desastre de plumas, cual rizada
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y dispersada nieve.
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Análisis métrico
33
Versos
9.6
Media silábica
318
Sílabas totales