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EL GRITO DE INDEPENDENCIA recuerdos de mi infancia

Autor del poema: Juan de Dios Peza
Allá en las horas más dulces 9
De mi fugitiva infancia, 9
Sirvióme de cuidadora 8
Una mujer muy anciana, 8
Con su rostro todo arrugas, 9
Su cabeza toda canas 8
Y su corazón tranquilo 7
Todo bondad y esperanzas. 8
De noche junto a mi lecho 9
Mil historias me contaba 8
De geniecillos y ninfas, 7
De trasgos y de fantasmas. 7
¡Pobrecilla! ¡cuántas veces 8
En estas noches amargas 8
En que repaso tristezas 8
En mi alcoba solitaria, 9
Al oír que de la torre 7
Vuelan en lentas parvadas 8
Las mismas horas que entonces 9
Pasé a su lado tan gratas, 9
He pensado en ella y visto 9
Llegar su sombra a mi estancia 10
Pretendiendo como en antes 9
Secar con cuentos mis lágrimas! 9
En cierta vez, caí enfermo, 8
La fiebre me devoraba, 8
Y en mi delirio quería 7
Para volar tener alas. 8
«Dámelas tú»: —grité altivo— 9
«Tú, nunca me niegas nada»: 8
—«Es verdad, nada te niego, 8
»Pero no sufras, ten calma, 8
Las alas que Dios te ha dado 9
Las tiene tu ángel de guarda; 9
Esta noche se las pido 8
Y te las daré mañana». 7
Nunca le faltó manera 8
De responder a mis ansias, 8
Y siempre al verme llorando, 8
Con la paciencia más santa, 8
Me dijo tales ternuras 8
Que aun me conmueven el alma. 9
Ella, que al velar mi sueño 9
De puntillas caminaba, 8
Y porque rumor ninguno 7
A mis oídos llegara 7
Iba a sosegar el péndulo 10
De un viejo reloj de sala; 9
Ella, que jamás hubiera 8
Permitido a gente extraña 10
Lanzar un débil suspiro 8
A dos pasos de mi cama; 8
Que en balcones y rendijas 8
Cortaba al aire la entrada 10
Y por no causarme susto 7
Rezaba siempre en voz baja; 9
Una noche fue a mi lecho 9
Alegre y entusiasmada 8
Diciéndome: —¡Ven, despierta, 8
Ya es hora... no tardes... anda! 9
Sobrecogido de miedo 8
Yo le pregunté: ¿Qué pasa? 8
—Ya lo sabrás cuando escuches 9
El vuelo de las campanas, 8
El tronar de los petardos 8
Y el disparo de las salvas—. 8
Abrigado hasta los ojos 9
Salí con la pobre anciana, 9
Y un sueño del paraíso 7
Me fingió lo que miraba. 8
Desde las enhiestas torres 8
A las humildes ventanas, 8
Lo mismo en extensas calles 9
Que en las más estrechas plazas, 9
Faroles y gallardetes, 7
Banderolas y oriflamas 8
Con los hermosos colores 8
De la bandera de Iguala. 9
Y al escuchar tantos gritos, 8
Tantos himnos, tantas dianas, 8
El rumor de los repiques 8
Y el estallar de las salvas, 8
En brazos de mi niñera 8
Lloré sin saber la causa. 8
—Lloras de placer—, me dijo 8
Esta es una fiesta santa, 9
La sola fiesta que alegra 9
Mi corazón y mis canas. 7
Hoy es quince de setiembre, 8
Y en esta noche sagrada, 8
Hace cuarenta y cuatro años, 9
Si mi memoria no es mala, 9
Un cura humilde en Dolores 10
Hizo nacer a la Patria. 8
Cuando era yo jovencita 9
Mi padre, que en paz descansa 9
Me traia de la mano 6
En esta noche a la plaza 9
Para repetir con todos 8
Los que aquí gozan y cantan, 8
El grito de independencia 9
Que repercute en el alma; 9
Mi padre, mi pobre padre, 8
Fue soldado de Galeana; 8
Pero mira... allí está el héroe 11
Alcé mis ojos con ansia 8
Y vi un inmenso retrato 8
Entre lucientes guirnaldas 8
Bañado por los reflejos 8
De las luces de Bengala. 8
Un rostro apacible y dulce, 9
Una frente limpia y ancha, 8
Una mirada de apóstol, 9
Una cabeza muy cana... 8
¡Era Hidalgo, el Padre Hidalgo, 11
El salvador de la Patria! 8
¿Lo ves? me dijo temblando 8
De regocijo la anciana... 9
—Sí, le respondí, sintiendo 8
No sé qué dentro del alma, 8
Y entonces a un mismo impulso 10
Con las manos enlazadas, 8
Nos pusimos de rodillas 8
Llenos los ojos de lágrimas. 9

Análisis métrico

124 Versos
8.3 Media silábica
1034 Sílabas totales