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TOMÁS MEJÍA A mi respetado y querido amigo el señor General Don Mariano Escobedo.

Autor del poema: Juan de Dios Peza
I 1
Mientras Juárez indomable 8
Va a los desiertos del Paso 9
A defender su bandera, 8
Firme como un espartano; 9
En Méjico, sostenido 8
Por el invasor extraño 8
Se erige un trono y le ocupa, 11
Más que ambicioso, engañado, 10
Un ilustre descendiente 8
Del más grande de los Carlos. 8
Joven, soñador y apuesto 8
Asciende a lugar tan alto, 9
Sin ver que a lo lejos flota 9
El pendón republicano, 8
Y sin recordar que el pueblo 8
Por quien, se sueña llamado, 8
En otro tiempo a un monarca 10
Lanzó del trono al cadalso 9
Recibiéronle animosos 9
Los que el cetro le entregaron, 10
Y al entrar por nuestras calles 8
Fue tan grande el entusiasmo 9
Que del nuevo rey los ojos 8
No pudieron, deslumbrados, 8
Mirar que las bayonetas 8
Que lo estaban custodiando 9
Eran de extranjeras tropas 9
Capaces de abandonarlo 9
II 1
Joven príncipe, ¿a qué vienes 9
¿Por qué dejas tu palacio 8
En medio de las azules 8
Ondas del Mediterráneo 8
Como un nido de gaviotas 9
Sobre un peñón solitario? 9
Este cielo azul no es tuyo, 10
No son tuyos estos lagos, 8
Ni estos sabinos del bosque 9
Que de viejos están canos. 8
Nada es tuyo, nada entiende 10
Tu acento, nada ha guardado 10
Cenizas de tus mayores 8
Que en otras tierras brillaron. 9
Tu sangre azul no es la sangre 10
De Cuauhtemoc ni de Hidalgo; 9
Cuanto te cerca es ajeno, 9
Cuanto te vela es extraño. 9
Príncipe noble ¿a qué vienes? 9
¿Por qué dejas tu palacio 8
Y aquellas ondas azules 8
De tu hermoso mar Adriático? 10
En medio de las tormentas 8
Que se alzarán a tu paso, 9
Cuando pronto te abandonen 9
Los que te están custodiando, 9
Hallarás como consuelo. 8
Como abrigo, como amparo, 10
La firmeza y el arrojo 8
Del soldado mejicano 8
Que cumple con su bandera 8
Satisfecho y resignado. 8
¡Torna príncipe al castillo 9
Donde viviste soñando, 8
Que por las gradas de un trono 9
Subir se puede a un cadalso! 10
III 1
Con inusitada pompa 8
En el ya imperial palacio 9
Se celebran los natales 8
Del reciente soberano. 8
Ya las guardias palatinas 8
De uniformes encarnados 9
Apuestos forman la valla 8
Luciendo adargas y cascos. 8
Ministros y chambelanes, 7
Consejeros y vasallos, 7
Ostentan con arrogancia 8
Sus pechos condecorados. 8
El salón de embajadores 9
Por su lujo aristocrático, 10
Recuerda a los que lo miran 9
De antiguos tiempos el fausto. 9
De pronto, por todas partes 8
Se extiende un rumor extraño 10
Y es que las gradas del trono 8
El Archiduque ha pisado. 9
Diversas clases sociales 8
Deben de felicitarlo 8
Y ya están los oradores 8
Por cada clase nombrados. 8
Un jurisconsulto experto, 9
Elocuente, pulcro y sabio 8
Es de la magistratura 8
El representante nato. 8
Le toca el lugar primero, 9
Habla con acento claro, 8
Con respeto se le escucha, 9
Se le mira con agrado, 8
Y estudio y saber revela 8
Cada frase de sus labios. 8
Su discurso no fue breve, 8
Su estilo elegante y franco 10
Y al acabar dijo alguno: 9
¡Bien por Lares! anhelando 8
Aplaudirlo, sin hacerlo 8
Por respeto al soberano. 9
Con elegancia vestido 8
Al clero representando 8
Se acercó un obispo al trono 11
Y dijo un discurso largo, 8
Lleno de notas y citas 7
Latinas, propias del caso. 8
Era el orador de fama 9
Por su elocuencia y su rango, 9
Célebre en aquellos tiempos 9
Entre oradores sagrados. 9
«No estuvo corto Ormachea» 9
Dijo después de escucharlo 9
Alguno a quien ya cansaba 9
La severidad del acto. 8
Nuevo rumor se produjo 8
Después en aquellos ámbitos 9
Al ver que al trono llegaba 9
A paso lento un soldado 9
De cabellos y ojos negros, 8
Tez cobriza, aspecto huraño, 10
Descendiente de las razas 8
Que en Anáhuac habitaron 9
Antes de que la conquista 8
Empobreciera a sus vástagos. 10
¡Formaba contraste brusco 8
La oscura tez del soldado 9
Con la tez brillante y blanca 8
Del Archiduque germano! 8
Quedó el indígena absorto, 10
Meditabundo y cortado, 8
Sin articular palabra, 8
La frente y los ojos bajos. 8
¿Quién es? preguntó un curioso 9
Y le respondió un anciano: 8
Se llama Tomás Mejía, 7
Y es general reaccionario: 8
Viene a hablar por el ejército. 11
—¿Y él hizo el discurso? 7
—Varios 2
Le escribieron y ninguno, 8
Según dicen, le ha gustado; 9
El que dirá lo habrá escrito 10
O Muñoz Ledo o Arango 9
—Escuchemos: 4
—Trascurrían 3
Unos minutos muy largos; 8
Mejía estaba en silencio 9
Todo tembloroso y pálido, 9
En silencio los presentes 8
Y en silencio el soberano. 9
De pronto ven con asombro 8
Que el indígena soldado, 9
Abriendo los negros ojos 8
Que brillaban animados, 8
Perora sin dar lectura 8
Al papel que está en sus manos 10
—«Majestad —calló un momento; 9
Majestad —siguió turbado 8
Majestad —yo no he aprendido 10
Lo que otros por mí pensaron, 9
Pero si usted lo que busca 9
Es un corazón honrado, 8
Que lo quiera, lo respete, 8
Lo defienda sin descanso 8
Y la sirva sin dobleces, 7
Sin interés, sin engaño, 8
Aquí está mi corazón, 8
Aquí están, señor, mis brazos 9
Y en las horas de peligro, 8
Si al peligro juntos vamos, 9
Lo juro por mi bandera, 8
Sabré morir a su lado». 8
Con lágrimas en los ojos, 8
Trémulo Maximiliano, 8
Las fórmulas de la corte 8
Por un instante olvidando, 9
Bajó del trono y al punto 8
Dio al General un abrazo, 9
Que aplaudieron los presentes 9
Con lágrimas de entusiasmo. 9
IV 1
Cayó el Príncipe más tarde 9
Y con él cayó el soldado 8
Que le dijo esas palabras 9
Llenos los ojos de llanto. 8
A don Tomás le ofrecieron 9
Del patíbulo salvarlo 8
Y él respondió: «Solamente 8
Que salven al soberano». 8
Un general victorioso, 8
De gran poder y alto rango, 8
Que le estaba agradecido 10
Por algún hecho magnánimo, 9
Fue y le dijo: «Yo podría 7
Lograr veros indultado; 8
Os estimo y necesito 8
A toda costa salvaros. 8
¿Queréis que os salve? decidlo, 9
Que no me daré descanso 8
Hasta que al fin me concedan 9
Lo que para vos reclamo». 8
—«Sólo admitiré el indulto, 10
Respondió el indio soldado, 9
Si me viene juntamente, 8
Con el de Maximiliano». 8
—Me pedís un imposible. 8
—Pues me moriré a su lado. 9
—Pensad que tenéis familia. 8
—Tan sólo a Dios se la encargo. 10
—Soy capaz de protegeros 8
Si os resolvéis a fugaros. 9
—¿Yal Emperador? —No; nunca. 8
—Pues su misma suerte aguardo. 9
Y como lo sabe el mundo, 8
Juntos fueron al cadalso 8
Y así selló con su sangre 8
Lo que dijeron sus labios. 8

Análisis métrico

224 Versos
8.3 Media silábica
1868 Sílabas totales