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LA IRA DE DIOS

Autor del poema: Óscar Portela
Si el corazón como un durazno seco 13
y sin vitales sabias, y el verano, como un buitre 15
que sin cesar golpea las puertas del destino 13
para recordarnos, que sólo sombras errantes somos, 16
recuerdos de un pasado aferrado a la pequeña inmortalidad 22
del deseo (ser no es querer perseverar en su ser Spinoza, no), 19
sino desaparacer, trasponiendo umbrales, ir más allá, 18
del otro lado, pórque siempre existe lo abierto y el 17
vuelo de lo abierto —lo sabe el pájaro, si, lo sabe—, 18
y el deseo jugando en ese espacio, también abierto 17
de otra memoria más profunda que esta. 13
Ay Thanatos! Si Eros quiere profundidad 13
aún en tus pasadizos y sombras, por lo que preferimos 16
pasar, y contemplar admirados a la doncella de rizos 17
de oro, sonriendo bajo las aguas y los saucos, 14
ofreciéndonos el cáliz del olvido, abriéndonos 16
las puertas 3
a los cielos más leves y a los aires más puros, 14
mientras dos ángeles nos sostienen junto al abismo 16
que ya no abismo sino caer levísimos hacia arriba, 18
mientras los dioses nos sonríen, a traves de la pequeñísima 18
"inmortalidad" del deseo donde se disgrega el ser y el 17
tiempo deja caer sus dardos sobre nuestrtas almas. 14

Análisis métrico

23 Versos
15.5 Media silábica
357 Sílabas totales